
Durante décadas, este espacio que llamamos Occidente se ha caracterizado por una cierta idea de estabilidad y progreso lineal, con lo bueno y lo malo. En cambio, hoy tenemos crisis climática, tensiones geopolíticas, inteligencia artificial, cambios demográficos y la sensación de que el futuro ya no está tan claro. Aquí, en el presente, los acontecimientos se disparan, todos juntos y a gran velocidad. Pero, probablemente, la gran noticia de nuestro tiempo es que estamos aprendiendo a vivir sin saber qué vendrá después.
Cuanto más incierto es el futuro, más valor tiene un momento. Eso explica, en parte, el auge de la experiencia en directo, los festivales, la necesidad de disfrutar, compartir y conservar los instantes. El presente es ese tiempo en el que habitan la euforia de un concierto, la fragilidad de una representación teatral, esa notificación que te activa la dopamina, un planeta revolucionado y, en medio de todo eso, la necesidad humana de seguir creando.
Todo ocurre ahora, el título de este número 19 de Cultura Revista SGAE, contiene una reflexión y también una invitación. El presente se ha vuelto estimulante e importante; perverso e inevitable. Nunca habían convivido tantas propuestas, tantas voces y tantas posibilidades de transmisión artística. Sílvia Pérez Cruz explora en Oral_Abisal los recursos de la voz y de la emoción, de lo telúrico a lo abstracto. Guille Galván convierte la pérdida y el refugio familiar en canciones. Lorena Nogal se enfrenta sola al escenario en un ejercicio de presencia absoluta.
Miguel Poveda dialoga con Lorca y su legado, que permanece vivo y presente. Sonia Méndez traduce a cine un hit generacional: Boulevard. Llàtzer Garcia, Oriol Puig Grau y Eu Manzanares llegarán este verano al festival Grec con nuevos textos que detienen el tiempo de manera distinta en cada función. Y, por supuesto, Niña Polaca observan nuestro mundo convulso y presentan en concierto su nuevo disco, ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?.
Cada cual desde su disciplina, su sensibilidad y sus preguntas. Pero compartiendo el pulso del presente, ese constructo temporal en el que Camarón grabó La leyenda del tiempo sin sospechar su resonancia eterna, en el que Rosalía cantó una vez “tra-tra”, y en el que Berlanga y Azcona imaginaron a Plácido en una Navidad grotesca.
Abramos los ojos, pues, porque todo ocurre ahora. Que tengas un feliz verano.
Ilustración
Miguel Sueiro