TALENTOS

SONIA MÉNDEZ

Gallega y heterogénea, ha dirigido ‘Boulevard’, la adaptación al cine del fenómeno literario de Flor M. Salvador

POR ANDREA G. BERMEJO

En 2024, cuando la viguesa Sonia Méndez estrenó As neves en el Festival de Málaga, el público y la crítica la recibieron con los pulgares arriba. Con Boulevard (2026), la cineasta regresa al retrato de la adolescencia, aunque de manera muy distinta: esta vez lo hace por encargo y con el respaldo de Sony. Esta nueva película, ya exhibida en salas y de estreno inminente en Prime Video, es la adaptación del relato juvenil homónimo de Flor M. Salvador, fenómeno literario internacional en la plataforma Wattpad.


Boulevard es la historia de un encuentro entre dos adolescentes, el enamoramiento como refugio, la fragilidad, la toxicidad y la dependencia en contextos sensibles. Méndez consigue traducir a imágenes toda esa bomba de sentimientos… y la tarea no era fácil. Hablamos con la directora acerca de este y otros retos en su carrera.


¿Qué fue lo que te convenció para dirigir Boulevard?

Primero, yo tenía ganas de trabajar, por decirlo de alguna manera, por encargo. Tenía ganas de hacer una película sin venir de levantarla con sudor y lágrimas durante muchos años. Yo vengo de ese cine más autogestionado, sacando adelante mis proyectos, pero aquí tenía ganas de ser simplemente la directora. Además, me gusta mucho trabajar con repartos noveles y jóvenes. Y Boulevard conectaba con cierto cine comercial que a mí me gustaba de adolescente y del que no reniego para nada. Yo no solo tengo un background autoral. A mí me encanta Spielberg y me encantan comedias románticas como Diez razones para odiarte (1999). Por otro lado, el fandom que hay detrás de este fenómeno de Wattpad me parecía muy interesante. Y ha sido un reto, tanto a nivel cinematográfico como de guion, llevar a la pantalla lo que estos fans llevan imaginando en su cabeza durante tantos años. Otro aliciente fue que el guion lo firmaba el escritor y guionista Javier Ruescas, a quien conocía de otro proyecto que finalmente no salió.


¿Cómo ha sido la experiencia de saltar de As neves, cine independiente, de autora, a una producción de mayor tamaño con Sony detrás?

Boulevard es una producción de mayor tamaño, pero tampoco es una superproducción. O sea, yo conocía a todas las personas que estaban trabajando en ese rodaje, desde el primero hasta el último eléctrico. Fue un rodaje súper familiar. Por otro lado, a mí no me gustan demasiado las etiquetas que separan de forma tan radical el cine independiente y el comercial. Creo que en el indie se tiene mucho miedo al cine comercial y viceversa. En el cine comercial tienen que aprender a reivindicar a los autores. ¿Por qué yo no sabía quién era la directora de la primera película de Crepúsculo (2008)? Resulta que es Catherine Hardwicke, la directora de Thirteen (2003), una película que me encanta y es cine de autora.

JAVIER RUESCAS


Autor destacado de la literatura juvenil española contemporánea, este madrileño es el guionista de Boulevard y, en general, una figura de referencia en la conexión entre creación literaria, cultura digital y narrativas para nuevos públicos. Ruescas es multimedia: novelista, editor, youtuber, desarrollador de historias, autor de ficción sonora y más cosas. También adaptó al teatro la autobiografía del violinista Aaron Lee: Yo soy el que soy (2020). Ahora, con su trabajo de texto en Boulevard prueba su sensibilidad para convertir una historia literaria en relato audiovisual.

DESDE LA INTERPRETACIÓN AL OTRO LADO

Eve Ryan escucha a Sonia Méndez en el rodaje

Tanto en As neves como en Boulevard, Sonia Méndez trabaja con un elenco de intérpretes muy jóvenes, incluso no profesionales. “Es algo que se me da bien”, admite. “Supongo que tiene que ver con que yo fui actriz y empecé muy joven en la televisión autonómica gallega [TVG]. Y también he dado clases de interpretación. Es decir: he estado en su lugar. Además, soy muy teatrera, me gusta escenificar lo que tienen que hacer y eso hace, creo, que ellos le pierdan el miedo. Otra cosa que me gusta mucho es estar todo el tiempo muy cerca. Yo no suelo estar detrás del combo. No es lo mío. Estoy con un monitor pequeñito, siempre cerca de la acción, moviéndome detrás del foquista. Eso les da seguridad".


¿En qué momento de tu carrera como actriz te diste cuenta de que querías estar al otro lado de la cámara?

A mí siempre me gustó escribir, pero a la vez tenía muy claro que quería ser actriz. Me formé con Celso Bugallo. Él fue mi primer maestro. Y empecé a trabajar muy pronto en la televisión gallega. Allí fue donde empecé a interesarme por lo que sucedía al otro lado de la cámara. Soy muy inquieta, también, y no podía estar parada esperando a que me llamasen.

"Me gusta hacer el casting, porque yo he estado ahí y sé que es un lugar súper vulnerable. Es horrible hacer castings”

¿Qué sigues aplicando de tu formación de actriz en tu trabajo como directora?

Primero, para mí es fundamental escuchar y respetar. Creo que no es tan habitual que un director sepa trabajar con actores. En los actores hay una fragilidad inherente. No hay que hacer terapia, pero sí que hay que prestarles atención. Para los actores es importante saber que estás ahí para ellos. Eso he querido dejárselo claro a los chavales con los que he trabajado, tanto en Boulevard como en As neves. He querido que viesen que yo estaba ahí disponible siempre.


En tus películas el casting se revela como un elemento clave. ¿Hasta qué punto es importante para ti?

El casting me parece fundamental. Además, es un trabajo que me gusta mucho. O sea, creo que podría dedicarme a ello. De nuevo, me gusta hacer el casting porque yo he estado ahí y sé que es un lugar súper vulnerable. Es horrible hacer castings. Siempre se lo digo a los chavales, no se trata de que seas bueno o malo o de que lo hagas bien o mal. Es que luego hay un montón de variables y de cuestiones que no tienen que ver contigo, ¿sabes? En el caso de Boulevard, por ejemplo, se buscaban perfiles súper concretos. Pero también había que echarle imaginación, que es algo que echo mucho en falta en los castings en general. Digo, ¿por qué siempre piensas que este personaje tiene que ser de determinada manera? A lo mejor, si fuera de otra, sería mucho más interesante.

LA MÚSICA, LA FOTOGRAFÍA

El conflicto de Boulevard en un minuto y medio

La música es muy importante en el cine de Sonia Méndez. Y se nota. “Sí, es algo que me encanta”, explica. “En As neves tuve la mega suerte de trabajar con Andy Bell [músico de Ride y Oasis]. A veces lo recuerdo y no me lo creo. Poco después fui a un concierto de Oasis y solo podía pensar: ¡Hace nada estuve grabando con este señor! Creo que a la banda sonora de As neves no se le ha reconocido el valor que tiene".


¿Y en el caso de Boulevard?

Había que contar con una serie de temas que estaban en el libro, otros que no nos cedieron... Hubiese incluido otras canciones adolescentes, pero eran carísimas. El tema de los derechos de las canciones es algo que, según lo veo yo, se nos está yendo de las manos. Eso sí, la banda sonora la compuso Beatriz López Nogales y el trabajo con ella fue espectacular. Entendió perfectamente la película.


¿Cómo es el trabajo con tu directora de fotografía habitual, Lucía C. Pan?

Lucía y yo hemos crecido juntas. Ella ilumina bien, pero además tiene mucho gusto para el encuadre. Entiende a la perfección la visión que tú le quieres dar a una película, porque ha hecho mucho y ha visto mucho también. Y luego, muy importante, mide lo mismo que yo. Construye muy buenos equipos y no levanta la voz en el rodaje jamás. Creo que nos entendemos bien también porque somos muy organizadas, muy metódicas las dos. Llegamos al rodaje con todo planificado. En Boulevard, mandábamos la planificación con la orden de rodaje. Obviamente, tenemos derecho a dudar e improvisar si algo no funciona. Pero yo sí quiero tener tiempo para estar con los actores y quiero tener tiempo en general. Creo que hay una fina diferencia entre la inspiración y no trabajar. O sea, creo que la inspiración está bien, pero hay muchísima gente esperando a que tú te inspires. Me gusta tener respuestas para todas esas preguntas que se les hacen a los directores.

Cuando alguien quiera enseñarte “la buena música”, no lo pienses y huye

‘AS NEVES’, LA CATAPULTA DEFINITIVA


Escena de As neves, thriller juvenil enxebre

Sonia Méndez quería hacer una película en gallego y para chavales gallegos. Le sorprendía que no existiese un cine con esas características y, más aún, que nadie cuestionase esa ausencia. Así que, con su productora, Cósmica Producións (que comparte con Nati Juncal), puso manos a la obra. Cuando rodó As neves, mucha gente le decía que los adolescentes que retrataba la película (y para quienes la había hecho) no irían a verla. Se equivocaban. En Galicia, nos cuenta la directora, As neves aguantó siete semanas en cartelera. Y su misión de retratar la adolescencia con realismo había triunfado: “Después de verla, muchos chavales me decían que su pandilla era como la de la película”.


¿Qué pretendías con As neves?

Por un lado, quería hacer un retrato lo más honesto posible de la adolescencia, sin que fuese sofisticada, como se nos presenta en la mayoría de las películas. Quería que fuese un retrato naturalista en gallego y en mi tierra. Para mí era muy importante que la viesen los chavales de Galicia. Podía salir bien o mal, pero quería que sintiesen que era una película honesta. Por eso está desprovista de mucho artificio. Segundo, me llamaba mucho la atención el contraste entre tener acceso a toda la información del mundo y vivir en un entorno aislado. O sea, ¿dónde está el aislamiento: en la pantalla del móvil o en lo que te rodea? Me interesaba mucho investigar ese contraste y por eso, al final, As neves se vuelve completamente analógica. Ya no tienen móviles, ya no tienen PlayStation, ya no hay ni siquiera electricidad. Y es que, además, en estas aldeas remotas sucede esto.

INSPIRACIÓN Y DIRECTORAS

En los ratos libres que no tiene, Sonia dirige el festival de contenidos digitales Carballo Interplay

Estos días, Sonia Méndez está volviendo a ver películas de los 90. También está descubriendo mucho cine hecho por mujeres, de cualquier década. “Por ejemplo, el otro día descubrí a Tamara Jenkins”, cuenta. “De las directoras españolas, que afortunadamente cada vez somos más, intento ver todo lo que sale. Es que mi generación prácticamente no veía películas dirigidas por mujeres porque casi no había. O sea, yo fui la típica súper fan de la Nouvelle Vague. Yo era Truffaut todo el tiempo: Truffaut, Truffaut, Truffaut. También veía mucho cine comercial americano: Billy Wilder, Cassavetes, Linklater, Gus Van Sant, Wong Kar-wai... Pero prácticamente no había visto películas dirigidas por mujeres, más allá de la filmografía de Claire Denis o El piano [Jane Campion, 1993]... Y esa pregunta de por qué no veías cine dirigido por mujeres no te la hacías. Ahora, claro, te parece una distopía, como fumar en un avión. Pero es que no había directoras. Nadie te ponía películas de mujeres cuando hacías la carrera".


¿Y cómo estás viviendo la eclosión actual de mujeres cineastas?

Me parece poco. Y me parece que ya era hora. Me hace mucha gracia también la resistencia. Es algo lamentable. Me molesta que se critique que aparezcan muchas historias de maternidad, de sexualidad femenina, porque son historias que no se habían contado aún. Yo estoy harta de ver películas en las que me tengo que identificar con tus problemas de señor, y no digo nada. Yo no te digo que no hagas otra película de atracos. Si no te apetece ver otra película sobre la maternidad, no la veas. El pataleo me hace mucha gracia. Cuando hice mi corto Conversa cunha muller morta era mucho más militante. Ahora lo sigo siendo, pero reivindico más el ‘haz lo que te dé la gana’, y me encanta cuando una directora hace género o una comedia súper loca. Creo que las políticas han funcionado, pero queda mucho por hacer, que no llegamos al 50 %. Por último, otra cosa que creo que cambia cuando más mujeres hacen cine es que se establecen otros cuidados en el rodaje.


¿Qué puedes contar de Historia dun amor, el nuevo proyecto de Cósmica Producións?

Muy poco: que es con actores adultos. Estoy en fase de desarrollo y escritura en el laboratorio de Torino, donde ya estuvimos con As neves. Espero que tardemos menos en financiarla. Es agotador. A mí me gusta mucho rodar. Hay directores a los que no les gusta rodar, pero yo disfruto muchísimo, como una enana. Y creo que se aprende rodando. Es que en casa, flipándome sola, no aprendo.

Firma invitada

Andrea G. Bermejo (Albacete, 1984), autora de esta entrevista, es redactora jefa de la revista Cinemanía y colaboradora de Historia de nuestro cine (La 2). También codirigió el documental El hombre que diseñó España (2019). Actualmente prepara un libro sobre la cineasta Cecilia Bartolomé titulado ¿Quién teme a Cecilia Bartolomé?


Ha colaborado en medios comoEl Duende, Jot Down, Gentleman, Yorokobu o VICE, y ha sido profesora asociada en la Universidad Carlos III y en el Máster de Periodismo Cultural de la Universidad San Pablo CEU.

Por supuesto, es firma habitual de esta revista. Entre sus colaboraciones más recientes, una estupenda entrevista a Paula Cons sobre su película Mi ilustrísimo amigo

Fotografías

Retrato de apertura por Juan Naharro

Javier Ruescas por cortesía de Sony Pictures

Eve y Sonia por Nico de Assas

Tienda de discos y Sonia con gorra por Unai Mateo

Enlaces

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Alter Ego Talent House


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EL AUGE DE LA ANIMACIÓN ESPAÑOLA

¿Vive la animación española su mejor momento? ¿Cómo cambiará la IA este sector, sus temáticas y sus narrativas? ¿Dónde están los nuevos públicos de este género? ¿Tienen futuro el 2D, 3D, el stop motion? Sobre todo esto habló El auge de la animación española, un desayuno profesional organizado por SGAE a finales de abril y al que asistieron la directora y guionista Irene Iborra(Olivia y el terremoto invisible, Què li passa al cel?),la directora y productora Chelo Loureiro(Valentina, Decorado) y el director y productorDavid Castro (Cole Krsuá, Todo está perdido). El encuentro estuvo conducido y moderado por Andrea G. Bermejo, redactora jefa de Cinemanía y colaboradora queridísima de esta revista.


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