CON PROFUNDIDAD Y ALEVOSÍA

LLÀTZER GARCIA,

EU MANZANARES

& ORIOL PUIG GRAU


Tres de las voces más interesantes de la actual dramaturgia catalana estrenan en el Grec 2026

POR ALBERT MARTÍ PANADÈS

El Festival Grec de Barcelona cumple ahora 50 años. Nacido en 1976, tomó su nombre del histórico anfiteatro de Montjuïc y, verano tras verano, se ha ido convirtiendo en referencia de las artes escénicas a nivel europeo. Por supuesto, el Grec no solo programa teatro; también atiende a la danza, la música, el circo y todo tipo de hibridaciones. Celebrando su primer medio siglo, este trocito de la identidad barcelonesa incluye en su agenda suculentos estrenos: desde la actualización de L'òpera de tres rals (con dirección de Marta Pazos y Dani Espasa) hasta Després de nosaltres, de Jumon Erra.


En este reportaje hemos integrado a tres de las voces más interesantes de la actual dramaturgia catalana: Eu Manzanares, Llàtzer Garcia y Oriol Puig Grau. Estos tres talentos, que han sido autor o autora residente en la Sala Beckett en temporadas consecutivas, se manejan en territorios creativos bien distintos, pero coinciden ahora estrenando sus respectivas obras en el Grec 2026.

LA CASA COMO NEXO CREATIVO

Algunas casas pesan más que el cemento que las sostiene. La de Grans Bardisses (Teatre Lliure, 1 a 3 de julio), la obra que Llàtzer Garcia estrena en el Grec 2026, es una casa que nunca llegó a levantarse: el padre la empezó en una tierra hostil y murió antes de poder terminarla. Sus tres hijas vuelven al lugar el día de Sant Jordi, y el reencuentro familiar se rompe por un hecho excepcional y grave que lo cambia todo.


La casa de Oriol Puig Grau en El número setze dels arcans majors (Sala Beckett, 1 de julio a 2 de agosto) hace prácticamente de personaje: una propietaria acaba de morir y la escenografía se llena de cirios y coronas funerarias. Y en Primera llei de Newton (La Villarroel, 1 de julio a 2 de agosto), de Eu Manzanares, no hay casa propiamente dicha, sino un instituto de alta complejidad, la que seguramente fue una segunda casa para todos los que hemos dejado atrás (por suerte) la adolescencia. Es el lugar del que los protagonistas querrían marcharse y no pueden, porque la ley de la inercia, como explica la autora, lo impide.

LUGARES HABITADOS POR UNA AUSENCIA

Grans Bardisses: una manera espinosa de celebrar Sant Jordi

"El título salió de una novela de Richard Yates, el autor de Revolutionary Road [1961]", explica Llàtzer Garcia sobre Grans Bardisses. "Una de sus novelas se llama Las hermanas Grimes [1976] y en ella se menciona una casa que en catalán tradujeron como Grans Bardisses [Grandes Zarzales, en castellano] Me gustaba esa cosa, casi de película épica como del Oeste". La palabra también le había atraído por el doble fondo: una bardissa es a la vez seto natural que defiende y planta espinosa que hace daño. "Cada uno de los personajes entra en una especie de bardissa interna muy fuerte", añade.


La obra arranca como un cuadro realista (una reunión familiar el día de Sant Jordi) y, en algún momento, sin querer adelantar nada, cambia de piel. "Empieza casi como una obra de salón, una comedia cotidiana, y de pronto estalla una bomba que lo hace explotar todo", dice Garcia. "Todo cambia: la obra, el lenguaje, el espacio". Hay un motor personal, aunque él no lo ha puesto en el programa: una persona importante para él murió un día de Sant Jordi. "El día de Sant Jordi es como de pura alegría y, por contraposición, el dolor se clava mucho más adentro", recuerda, citando al filósofo Joan-Carles Mèlich. La obra nació de una charla con el dramaturgo Iván Morales, que lo animó a escribirla en 2022. "Es culpa suya, todo", dice riendo.

"Aquí todos somos honrados, pero estamos en un país donde hay quien puede hacer trampas porque tiene capital cultural y dinero, y otros que, haciendo las mismas trampas, pagan un precio muy distinto" (Eu Manzanares)

En El número setze dels arcans majors, Oriol Puig Grau trabaja también con una vivienda, pero el planteamiento es más frontalmente simbólico. "Toda la obra sigue la historia de una casa", dice. "Empieza con la muerte de la última propietaria: el espacio se llena de cirios y coronas, se ha convertido en un cementerio". Desde ese presente de duelo, la obra hace un viaje hacia atrás para encadenar las vidas de las personas que pasaron por allí. El título remite a La Torre, el decimosexto arcano mayor del tarot, "el rayo divino que destruye la torre construida por el hombre". El apocalipsis sobrevuela la obra, pero no como acontecimiento, sino como clima: "Un encadenamiento de finales, de personas que ya no están". Una periodista entra en la casa para hacer un reportaje y acaba siendo una especie de alter ego del autor. "Es un poco la figura de la escritora. Mi alter ego". Ella, desde la escucha, se vincula a una serie de personajes que aparentemente no tienen nada que ver. "Están relacionados por algo un poco más grande".


En Primera llei de Newton, Manzanares traslada la ausencia a otro terreno. "La ley de la inercia dice que las cosas tienden a quedarse como están a no ser que hagas algo para cambiarlas", explica. "Es el espíritu de lo que se respira en la obra. Son personajes que están luchando por romper una inercia a la que están abocados, personas que viven en un barrio de máxima complejidad". Trata de un alumno que ha estado copiando trabajos sistemáticamente y el instituto (premiado por su proyecto educativo) debe decidir si le otorga el título de la ESO, consciente de que puede ser decisivo para su vida. La pregunta del programa es frontal: ¿es lícito hacer trampas cuando el sistema es injusto? ¿O es precisamente así cómo se perpetúa la injusticia? "Yo, como autora, me niego a sentenciar el buen camino y el mal camino", afirma Manzanares. "De cerca, ninguno somos héroes ni villanos". La obra ofrece preguntas, no respuestas. "Aquí todos somos honrados", apunta con ironía, "pero estamos en un país donde hay quien puede hacer trampas porque tiene capital cultural y dinero, y otros que, haciendo las mismas trampas, pagan un precio muy distinto".

AUTORÍA VS. DIRECCIÓN

Eu Manzanares prefirió no dirigir esta vez: su inercia era otra

"Yo ahora estoy en plan director y el autor me molesta mucho", dice Garcia con una sonrisa. "Cuando escribes ya lo estás dirigiendo un poco, pero yo acabo de entender el texto cuando lo estoy dirigiendo". Estudió interpretación en el Col·legi del Teatre y ya allí dirigió la lectura dramatizada de su primer texto. "Para mí es inconcebible no dirigirlo. Las obras las acabo de escribir cuando las estoy dirigiendo". Añade un matiz práctico: la escritura es un trabajo solitario que cuesta. "La única alegría del teatro es que, como mínimo, te encontrarás con gente". Dirigir, para él, es la parte del proceso en la que el teatro vuelve a ser una conversación.


Puig Grau separa un poco más los dos roles, pero mantiene lo que él llama “el pack". "Intento separar bastante al Oriol autor y al Oriol director", explica. Durante la escritura, evita casarse con ideas escenográficas. "Intento que el texto sea lo más firme posible. Así, cuando entro como director, es como si cerrara un bloque para abrir otro". Sin embargo, la escritura ya apunta a la sala: "Siento que estoy escribiendo para dirigir. Lo que me sostiene durante este proceso tan solitario es saber que después estaré en una sala de ensayo". Hay una imagen recurrente en su conversación: "A veces, dirigiendo, me siento más director de orquesta que otra cosa. Hay un trabajo de ritmo, de energía, de tratar la obra como una partitura musical. Es una capa invisible del texto que, mientras lo estás escribiendo, ya está viajando hacia un lugar".


Manzanares rompe el patrón. Primera llei de Newton aparece firmada en dirección por Nelson Valente, no por ella. El motivo es vital: "La escribí en pleno postparto y me costó mucho. Comenté que prefería no dirigirla yo". Fue la directora de La Villarroel, Tania Brenlle, quien le propuso hacer tándem con Valente, y el resultado ha encajado. "Aunque sobre el papel Nelson es el director, en la práctica está siendo una codirección casi en su totalidad. Nos hemos entendido muchísimo, tenemos una manera de trabajar muy parecida". La autora va a todos los ensayos. "Yo escribo para que el texto se represente. Hasta que no se estrena, no está acabado". En la sala de ensayo, dice, siempre hay cosas que no funcionan y hay que retocar: frases que se cambian, réplicas que se recortan, acciones que mutan.

3 TRATOS CON EL CUERPO Y LA PALABRA

Laura Roig en El número setze dels arcans majors

Si la manera de firmar las obras revela una poética, la manera de trabajar con los intérpretes es otra. Cada uno, desde una sala, entra en ella de manera distinta.


Garcia, que dirige a tres actrices en Grans Bardisses, les pide explícitamente que no se memoricen el texto. "Empezamos sin que se lo aprendan. Lo vamos leyendo e improvisando un poco sobre él. Al final no es que yo reescriba el texto a partir de la improvisación, sino que ellas mismas van introduciendo el texto que ya estaba escrito a través de sus propias palabras, y lo van cambiando, y somos fieles al texto". La obra habla de un duelo (tres hermanas que han atravesado un episodio traumático e intentan explicarse entre ellas el camino que han hecho) y Garcia dice que ese material solo podía encontrarse cuerpo a cuerpo. "Yo creo que es imposible expresar con palabras lo que te está pasando. Los personajes no llegan ni al 20% de lo que están sintiendo o de lo que querrían decirle al otro. Estamos buscando el estado emocional de las cosas; no confiando tanto en las palabras, sino en los estados".

"Quería escribir algo que pidiera un reparto intergeneracional. Después, cuando entré en ese plano de espiritualidad, familia y paso del tiempo, vi que lo representaban físicamente" (Oriol Puig Grau)

En Primera llei de Newton, Manzanares trabaja con seis intérpretes (un reparto amplio para los estándares actuales) y dice que cada nuevo personaje multiplica el trabajo dramatúrgico. "Cada personaje tiene que ser completo, complejo, poliédrico, con aristas. Me gusta conocer cuál es la historia vital de cada uno, aunque después no se explique en la obra. Tienes que saber bien quién es, porque eso determina cómo actúa, cómo reacciona, qué hace allí. Me supone mucho trabajo que después no está explícitamente en el texto, pero que está. La diferencia entre dos personajes y seis es que tienes que generar muchos universos".


Puig Grau ha trabajado con un reparto de cuatro actrices de distintas generaciones en El número setze dels…, una decisión que tomó mucho antes de saber adónde iría la obra. "Quería escribir algo que pidiera un reparto intergeneracional. Después, cuando entré en ese plano de espiritualidad, familia y paso del tiempo, vi que lo representaban físicamente". Trabaja también con un equipo que repite obra tras obra: Rita Molina en la ayudantía de dirección ("acabamos estableciendo un vínculo muy fuerte") y Fernando Epelde en el espacio sonoro. "Cada proyecto necesita que entren unas energías determinadas. Aprovecho que trabajamos así para ir conociendo gente nueva, pero hay relaciones que se consolidan y que quieres mantener".

EL ECOSISTEMA INVISIBLE Y SUS GRIETAS

Llàtzer Garcia, siempre enzarzado en sus historias

Hay algo que Llàtzer, Eu y Oriol expresan casi con las mismas palabras: pertenecen a un tejido de autores que se conocen, se leen y se aguantan.


"Hay una especie de cadena de apoyo que, cuando estás escribiendo por tu cuenta, no la tienes", dice Puig Grau. "Y se nota mucho". El imaginario Beckett, según él, se infiltra incluso por puertas laterales. "Parece una tontería, pero la iconografía, el diseño de los carteles, todo lo que rodea al teatro... Cuando sabes que estás escribiendo para ese espacio, todo eso entra por una puerta secundaria". Manzanares habla de "camaradería" y de "gremio", y menciona la recientemente constituida Associació Catalana de Dramatúrgia. "Es guay, porque hace un poco de familia. Cuando alguien tiene un bloqueo de escritura lo hablamos entre todos".


Reconoce, sin embargo, que arrastra un síndrome de la impostora que cuesta quitarse. "Siempre tengo la sensación de estar en un error del sistema. Me hace mucha gracia que me quieran entrevistar, porque puedo llegar a creer que no tengo nada que aportar". Y apunta a una causa de género: "Hay una etiqueta que pesa mucho, la de una historia de mujeres. A un hombre no se le dice nunca una historia de hombres. Estamos acostumbrados a que la mayoría de los protagonistas sean hombres".

"El acompañamiento de las instituciones públicas apenas existe. Fui a la presentación del Grec y, cuando hablaban de la gente de aquí, era de pasada” (Llàtzer Garcia)

Garcia, el más veterano, es el más contundente sobre las grietas del sistema. "El acompañamiento de las instituciones públicas apenas existe", dice. "Fui a la presentación del Grec y, cuando hablaban de la gente de aquí, era de pasada. Qué diferencia tan grande en la mirada hacia la creación local respecto a la internacional". Cita una conocida carta de Mercè Rodoreda a Joan Sales: "A cualquier persona que empiece a trabajar un poco, haremos todo lo posible por aplastarla". Y sitúa el problema también en el modelo de producción: "Se enfocan mucho los recursos en las nuevas voces, y esto está muy bien, pero no se acaba de cuidar la continuidad de las carreras".


Puig Grau, el más joven de los tres, aborda la cuestión de la precariedad desde una vertiente pragmática. "Faltan espacios donde los procesos de creación estén sostenidos económicamente desde el inicio. Si no, te ves adelantando tiempo y dinero para después intentar mover el material, y es una inversión que mucha gente no puede hacer".

3 MOTORES, 3 TRAYECTORIAS

Elenco generoso (y nada inerte) de Primera llei de Newton

Cada uno tiene una obra que le marcó un antes y un después. Para Garcia es La pols, estrenada en 2014 y convertida en película en 2016. "Fue la primera obra que sentí que era realmente mía, profundamente personal. La crítica y el público respondieron, y desde allí me vi reconocido dentro de la profesión". Matiza, sin embargo, qué entiende por éxito: "Yo no soy un autor de éxito de público. No quiero decir que vaya mal, pero no es eso de que la gente se mate por entrar en la sala. Me gusta más la idea de la carrera de fondo: hace doce años que vivo como autor y director, no tengo hijos, y eso me ha permitido una vida que quizá con hijos no sería posible". Garcia explica que todas sus obras parten de una semilla real: "A mí me es imposible inventarme algo de la nada. Siempre partes de algo que hayas vivido o visto de algún modo, y lo transformas tanto que ya no va de aquello".


Para Manzanares, la obra frontera es Lo nuestro, estrenada en 2019 en la Sala Flyhard. "Tuvo mucho éxito y de pronto me colocó en el panorama de la dramaturgia. Claramente, allí hubo un antes y un después". Su vehículo ha sido, a menudo, la autobiografía familiar: en la presentación de Nessun dorma (2023) se definía como "hija de una mujer de la limpieza precaria y nieta de una mujer que masticó la miseria". Cuenta ella: "Yo vengo de los movimientos sociales. Desde la adolescencia empecé a militar como activista vecinal en Santa Coloma de Gramenet. Mi madre ha sido muy cañera políticamente. Forma parte de mi ADN". El posicionamiento, para ella, no es una opción: "Si tienes un altavoz, eres una persona a la que se escucha, tienes una responsabilidad. Da vértigo, pero es imprescindible. Es nuestra responsabilidad como artistas y como personas a las que se escucha".


Para Puig Grau, el punto de inflexión no está en el debut (Karaoke Elusia, sobre el bullying y el suicidio adolescente, estrenada en 2020), sino en la segunda obra, Massa brillant (Premio Calderón de la Barca 2023, estrenada dos años más tarde). "El primer proyecto lo viví con la tranquilidad de la novedad: no te lo has encontrado nunca, no sabes qué esperar, hay una tranquilidad extraña. En la segunda me di cuenta de que sentía que ahora no podía fallar. Y lo que me costó fue volver a confiar en que no hacía falta. En la primera no había bajado un ángel". Hoy lo dice riendo: "Le diría al Oriol del 2022 que la confianza está, no sufras".

LO QUE QUEDA POR HACER

Entre los arcanos mayores, Puig Grau sería sin duda La Estrella

Las tres entrevistas acababan con la misma pregunta: ¿qué os queda por hacer?


Garcia, que toda la vida ha rechazado la idea de hacer salas grandes, ahora vuelve a ellas. "Tengo ganas de hacer una obra de envergadura, una gran historia con muchos personajes, donde lo épico se combine bien con lo íntimo". Y, paralelamente, quiere volver a la comedia. "Me encanta, me lo paso muy bien. Tengo ganas de hacer comedia, pero sin dejar de ser personal". Dice también que siente que Grans Bardisses es, en cierto modo, un final de ciclo: "Hay algo de todas las otras obras que he ido haciendo, casi de todas. Tengo la sensación de que la próxima ya irá de otra cosa, será un cambio".


Puig Grau apunta en otro sentido: quiere dirigir ópera. "Me gustaría poder explorar la figura de director más allá de estar ligada al Oriol escritor: trabajar con una orquesta, con un reparto más grande, en un terreno de juego más amplio".


Manzanares quiere hacer dos cosas bien distintas: un espectáculo infantil y familiar potente, y un musical. Confiesa una fijación: "tengo el fetiche de dirigir algún día Jesucristo Superstar. Soy atea, pero musical y dramáticamente es una pasada. Mi madre tenía el vinilo en casa cuando yo era pequeña y flipaba. Es una historia de aventuras, una gran tragedia: una ficción muy bien hecha".


Llàtzer, Eu y Oriol son tres voces que siguen escribiendo sobre las casas que no acaban de levantarse, las inercias que no se rompen, las torres que caen. Tres maneras de entender por qué se escribe teatro: uno que lo hace para acabar de entender lo que ha escrito; otra por no poder dejar de hacerlo; otro por acompañarse a sí mismo en la soledad del escritorio con la promesa de una sala de ensayo. Tres caminos que ahora, tras una década larga, parece que han encontrado el mismo suelo: un Grec que los programa, una Beckett que los ha acogido, un país que de vez en cuando los reconoce y una conversación entre ellos que continúa, porque ninguno de los tres tiene prisa por dar nada por acabado.

CARTELERA GREC 2026


Grans Bardisses. Estreno absoluto: Teatre Lliure – Espai Lliure, 1 a 3 de julio. Autoría y dirección:Llàtzer Garcia.Interpretación:Anna Alarcón, Clàudia Benito, Carlota Olcina.Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos.


El número setze dels arcans majors. Estreno absoluto: Sala Beckett – Sala de Baix, 1 de julio a 2 de agosto. Autoría y dirección: Oriol Puig Grau. Interpretación: Lluïsa Castell, Mariona Pagès, Alba Pujol, Laura Roig.Música y espacio sonoro: Fernando Epelde.


Primera llei de Newton. Estreno absoluto: La Villarroel, 1 de julio a 2 de agosto. Autoría:Eu Manzanares. Dirección:Nelson Valente. Interpretación:Lua Amat, Dafnis Balduz, Sara Diego, Rosa Gamiz, Anna Sahun, Max Vilarrasa. Espacio sonoro: David Geli.

Firma invitada

Albert Martí Panadès (Esplugues de Llobregat, 1989) es gestor y comunicador cultural. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra y máster en Periodismo y Comunicación Digital por la Universitat Oberta de Catalunya y en Gestión Cultural por la Universitat de Barcelona. Fue jefe de contenidos de Teatralnet y parte de la redacción de Revista Godot en Cataluña. Ha colaborado con medios como Time Out, Cadena SER, Ràdio4, TeatreBarcelona o La Directa. Como gestor cultural ha trabajado para instituciones y entidades como el CoNCA, el teatro Atrium de Viladecans, el Festival Al Carrer, La Puntual y Recomana, entre otros.


En nuestro número anterior tuvo una conversación con Lali Ayguadé.Recuérdala aquí.

Fotografías

Kiku Piñol (Llàtzer Garcia apertura y El número setze…)

Alba Lajarien (Llàtzer Garcia columna)

Sergi Panizo (Eu Manzanares apertura)

Lola Martín (Eu Manzanares columna)

Agnès Piqué Corbera (Oriol Puig Grau)

Paco Amate (Grans Bardisses)

David Ruano (Primera llei de Newton)

Enlaces

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El número setze dels arcans majors


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RESSONÀNCIES DEL GREC

Leticia Martín Ruiz (directora festival Grec) con el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui en Ressonàncies 2025 (Foto: Jesús Robisco)

La Fundación SGAE y el Grec de Barcelona organizarán este verano una nueva edición de Ressonàncies del Grec, un ciclo de encuentros profesionales dedicado a la reflexión y al intercambio de experiencias en torno a la creación escénica contemporánea. Tras la buena acogida del año pasado, la actividad regresará con cuatro sesiones que tendrán lugar en la sede de SGAE en Cataluña (paseo de Colom, 6, Barcelona) entre el 3 y el 27 de julio de 2026. La cita, que tiene como objetivo propiciar el diálogo entre creadores y creadoras, compartir metodologías de trabajo y visiones artísticas, favorece una conversación abierta y cercana entre los participantes y el público asistente, que también podrá intervenir en el coloquio final.


Ressonàncies del Grec, impulsado por el Consejo Territorial SGAE Catalunya, ofrecerá nuevamente un elenco internacional de participantes: Nao Albet, Zed Zanzu, Teresa Turiera-Puigbò y Marc Olivé (Cataluña), Florentina Holzinger (Austria), Julian Vogel (Suiza), Jinyeob Lee (Corea del Sur) y Zora Snake (Camerún).

El programa completo está ya disponible en la web de Fundación SGAE