

La huella de Federico García Lorca (1898-1936) está tan espolvoreada en nuestra música que muchas veces no sabemos que aquello que cantamos lo escribió el poeta granadino. Desde los años sesenta, infinidad de voces se han acercado a sus versos y han recogido de sus manos el testigo de la canción popular: Paco Ibáñez, Leonard Cohen, Ana Belén, Enrique Morente, Los Planetas, Javier Ruibal, Sílvia Pérez Cruz, Paco de Lucía… Todos han ido enhebrando versos y música y han ayudado a difundir este legado que, en tiempos recientes, ha encontrado especial refugio en la garganta de Miguel Poveda.
Hechizado por la obra de Federico García Lorca y por las incógnitas que aún le rodean, el cantaor continúa el periplo que emprendió con los discos Enlorquecido (2018) y Poema del cante jondo (2024). Tras llevar el espectáculo Federico y el cante a la Bienal de Flamenco de Sevilla (2024) y embarcarse en una gira que le llevó a países como Finlandia, Suecia y Marruecos, Poveda ha estrenado en salas el documental Enlorquecido. Solo el misterio nos hace vivir (2026). Un film dirigido por él mismo junto al realizador Manu Huelva, con guion de Alberto Conejero, en el que Juan Echanove pone voz al poeta mientras siguen su rastro por los lugares que habitó, desde Granada a Nueva York, La Habana o Buenos Aires. Un viaje geográfico y emocional que coincide con la celebración escénica de la reedición del álbum Coplas del querer (2009).
EPIFANÍA LORQUIANA

Miguel Poveda respirando los paisajes de Federico
De forma espontánea y, en un principio, sin una pretensión concreta, Miguel Poveda emprendió un peregrinaje muy particular por la geografía española, estadounidense y latinoamericana siguiendo los pasos del poeta. Recorrió los lugares donde este pasó temporadas, escribió algunas de sus obras o estrenó sus montajes. Poveda seguía su rastro porque quería saber más. Había conectado con Lorca de una manera profunda y epifánica desde que un amigo le regaló Sonetos del amor oscuro, una obra que vio la luz en los años ochenta. “Esa poesía llevaba cincuenta años escondida”, subraya Miguel, que se sintió identificado con él al encontrar en esos poemas a un hombre herido de amor. “Ahí me pincha el corazón y quiero conocer al poeta”, dice.
Hasta entonces se había acercado a él a través de los discos de Camarón de la Isla, Carmen Linares o Enrique Morente. Fue al ver la serie de TVE Lorca, muerte de un poeta (Juan Antonio Bardem, 1987),cuando descubrió también a un gran defensor del arte y del teatro, a un genio y un activista, y al impulsor, en 1922, del Festival del Cante Jondo. Como dijo Paco de Lucía, “de no haber sido por Manuel de Falla y Federico García Lorca el flamenco seguiría marginado”. Un hombre de vida fascinante cuyo final, “asesinado por ser homosexual”, arrolla profundamente al cantaor catalán. Es ahí cuando Miguel, ese niño callado que “no bajaba a la calle para no ser señalado ni ser insultado”, decide meterse en su piel y musicar su obra: “Para mí era un Everest, un reto muy alto, pero no sé qué pasó que, de repente, sentía que me dictaban música, todo se colocaba de forma muy mágica, entré en una obsesión muy fuerte. Fue una locura, un desdoblamiento total”.
“Está bien buscar a Bad Bunny, y a artistas que te hagan disfrutar la vida, pero en estos genios hay un universo que nos puede hacer mejores personas”
Aunque pertenecen a espacios y tiempos distintos, Federico y Miguel compartieron un primer amor: la música. Las canciones, esas delicadas criaturas, como las llamaba Lorca, le removían a Poveda “los cimientos del alma”. Y fue leyendo al granadino cuando comprobó que poesía y canción conforman un cruce de caminos: “A Federico se le nota mucho la rítmica leyendo, cómo construye los versos, la métrica, hay un tempo que permite ponerle música”. Obra y autor fueron calándole hasta tal punto que, al terminar la gira de Enlorquecido, decidió viajar por Lorca también de forma audiovisual. Una travesía en la que ha estado inmerso seis años: “He vivido algo muy espiritual que no puedo explicar: situaciones, gente, sensaciones… Yo soy bastante terrenal, y el mundo va a pensar que estoy loco, pero aquí hay algo que se mueve, unas energías extrañas, quiero contárselo al mundo”. No lo hace de forma esotérica, pero siente que siguiendo el rastro del autor del Romancero gitano “ocurren cosas que te transforman”. Y añade: “Está bien buscar a Bad Bunny, y a artistas que te hagan disfrutar la vida, pero en estos genios hay un universo que nos puede hacer mejores personas”.
GUION DE ALBERTO CONEJERO

Dramaturgo y poeta, Alberto Conejero es una de las voces más destacadas del teatro español contemporáneo y, también, guionista de Enlorquecido. Solo el misterio nos hace vivir, que nos recuerda la influencia pivotal de Federico García Lorca en su imaginario creativo. Ha sido reconocido con el Premio Nacional de Literatura Dramática (2019) por La geometría del trigo y con el Premio Max al Mejor Autor Teatral (2015) por La piedra oscura, uno de sus textos más influyentes. Pero su currículo incluye obras como Ushuaia (2013) y Todas las noches de un día (2018), que dominan la intersección entre memoria, lenguaje y escena y lo consolidan como una figura clave en la renovación del teatro español.
Además de su labor como autor, Conejero ha desarrollado una importante faceta como programador y dramaturgista. Ha trabajado en la CNTC, por ejemplo, y ha sido director del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, desde donde impulsó una programación centrada en la creación contemporánea, el diálogo internacional y la recuperación de clásicos desde nuevas miradas.
DE GRANADA A BUENOS AIRES

“Si me pierdo, que me busquen en Andalucía o en Cuba”, dejó escrito Lorca
Premio Nacional de Música en 2007 y Premio Nacional de Cultura de Cataluña en 2011, Poveda ha cantado en la gran pantalla en títulos tan emblemáticos como La teta y la luna (1994), de Bigas Luna; Fados (2007), de Carlos Saura; Los abrazos rotos (2009), de Pedro Almodóvar; o Tarde para la ira (2016), de Raúl Arévalo. Esta es, sin embargo, la primera vez que dirige un documental (junto al realizador Manu Huelva) y se coloca delante de la cámara, a modo de sherpa, para guiarnos por las ciudades que conoció Federico hace casi un siglo. Lugares como Nueva York, Buenos Aires, Montevideo o La Habana en los que busca su huella y reivindica su memoria, colocando placas que recuerden al mundo que el poeta granadino estuvo allí. El recorrido que realiza por Enlorquecido. Solo el misterio nos hace vivir, a menudo, le regala cosas inesperadas: “En Buenos Aires me encuentro al artista reconocido, que tiene un busto en el Teatro Avenida, con una placa donde dice que fue a celebrar las cien representaciones de Bodas de sangre. En el Café Tortoni, donde lo agasajaron a entrevistas y conferencias… Allí es un símbolo, lo toman como algo suyo, y eso me dio mucha envidia”.

Poveda visitando el Teatro Avenida en Buenos Aires
La casa donde vivió en La Habana, la universidad que frecuentó en Nueva York, el gran mural con la cara del poeta en pleno Soho neoyorkino… El rastro lorquiano atraviesa mares y culturas, imbatible al paso del tiempo. Las grabaciones profesionales se mezclan con otras caseras, de cuando el cantaor aún no sabía que aquel viaje personal se transformaría en una película. Miguel se convierte en nuestros ojos y Juan Echanove en la voz del poeta: “Es como escuchar a Federico de verdad. Son cartas personales a su familia, a sus amigos, a Jorge Guillén… Los textos de las cartas humanizan al poeta. Eso trato en el documental, hacerlo de carne y hueso”, expresa Miguel, que nos presenta a un escritor muy vivo, al que apenas hemos visto en movimiento y del que no existen registros de voz.
Ese acercamiento a su historia le ha servido para entender su obra desde otro lugar y descubrir a un ser humano tremendamente poliédrico: “Tiene tantas lecturas, en lo artístico y lo personal, que a veces cuesta reconocerlo. Hay un poeta telúrico, uno popular, que habla de la tradición, del cante jondo; otro más vanguardista, con Poeta en Nueva York, el Diván del Tamarit es arabesco, está el poeta herido de amor en Sonetos del amor oscuro… Pero en lo humano dicen que era capaz de toda la alegría y de toda la tristeza. Veo una alegría en lo humano que no veo en su poesía”. Y se acuerda entonces de la carta que le mandó Lorca al músico Regino Sáinz de la Maza: “Había mil Federicos, tendidos para siempre en el diván del tiempo. Me he dado cuenta de que no he nacido todavía, veremos a ver si nazco”.
EL PADRE DEL POETA, EN NUEVA YORK

Tumba del padre de Federico, a una hora de Manhattan
Lorca viajó a Nueva York en 1929, acompañado por Fernando de los Ríos y empujado por su padre. Allí pasó ocho meses sin imaginar ni remotamente que su familia se trasladaría allí tras la Guerra Civil y su padre no volvería jamás a España. Hace años, Miguel Poveda visitó el cementerio Gate of Heaven de Nueva York, en Hawthorne, buscando su lápida. Cuando la encontró, la limpió delicadamente con las manos y le cantó desde las entrañas, en una secuencia de tremenda belleza que recoge el documental. “Me calmó que se leyera el nombre, Francisco García Rodríguez, en mitad de un cementerio lleno de nombres americanos. Eso me dio una paz y una tranquilidad… Llegar hasta allí, llevarle flores y darle las gracias al padre por todo lo que hizo por su hijo, por darle alas para que volara bien. Pero me queda también la desolación de no saber dónde está su hijo, no poder llevarle flores a su hijo”.
EL CANTE JONDO CALÓ EN FEZ
“¡AY!”aparece en Poema del cante jondo, con la guitarra de Jesús Guerrero
Tras editar Poema del cante jondo, donde interpreta textos lorquianos junto al guitarrista Jesús Guerrero, Poveda realizó una gira nacional y otra internacional con la que recaló en lugares como Finlandia, Suecia o Marruecos: “Cuando fui a Fez me sorprendió que estaban estudiando a Federico en la universidad, emocionadísimos. El flamenco lo reciben como algo muy cercano, muy familiar, la respuesta es brutal. El sur de Francia tiene una tradición de muchos años, con su propia discográfica y sus festivales, con una comunidad flamenca muy potente. En los países nórdicos, no tanto, pero reciben el flamenco de forma brutal”.
UN FEDERICO DESCONOCIDO

En la casa vacacional de Lorca en la Huerta de San Vicente (Granada)
“Si me pierdo, que me busquen en Andalucía o en Cuba”, dejó escrito Lorca, sin saber que acabaría bajo tierra en una cuneta cualquiera, asesinado al inicio de la Guerra Civil. Noventa años después, aún hay muchas otras incógnitas en su historia. “Hay muchos Lorcas que no se conocen, sobre todo el adolescente. El que despierta todo esto en la Acera del Darro. El que llega a la ciudad y urbaniza su adolescencia”, apunta Miguel, empeñado en descifrar las zonas oscuras y llevarlo a la luz, como ha hecho con esta película. “Mi sueño era llevar a Federico a la Gran Vía con alfombra roja”, dice, después del estreno en Madrid.
Pero Poveda no ha dejado de soñar. Ahora le obsesiona que César Orrico, que ya inmortalizó a Antonio Gala, realice una escultura de Federico García Lorca para colocarla en su ciudad, en la plaza del Campillo, junto a la Fuente de las Batallas. A escasos metros, en la Acera del Darro, el cantaor encontró la vivienda del poeta en su adolescencia y la convirtió en la Casa Cultural Federico en Granada, un espacio de arte y pensamiento abierto al público.
Un día, al adquirir el poema Gacela de la raíz amarga, Miguel halló por casualidad, en el dorso, un manuscrito inédito de Lorca. ¿Quedará todavía, en algún papel antiguo, un poema de Federico sin descubrir? Solo el misterio nos hace vivir.
EN RUTA CELEBRANDO LAS ‘COPLAS DEL QUERER’

Para homenajear la copla, en 2026 Poveda se embarca en Coplas del querer: Gira 15 aniversario, con un repertorio que parte del disco que editó originalmente en 2009 y en el que ofrece nuevas propuestas: “Es una selección muy personal, también de coplas desconocidas, porque rescato también a los hombres. La copla está muy asociada a la mujer, a la bata de cola, y hay canciones de Concha Piquer, Juana Reina, Rocío Jurado, Pantoja, Marifé… pero también de Rafael Farina, Manolo Caracol y otros autores más allá de Rafael de León, que para mí es un dios; Antonio Gallardo, un autor jerezano maravilloso, Ochaíta, Valerio y Solano. Hay estándares, coplas más conocidas… Con una banda un poco latin jazz y otra lectura musical que ha hecho Joan Albert Amargós, que conserva la esencia de las coplas, y yo de cantaor, más que de coplero”.
Un directo que desplegará en Málaga (12 de junio), Granada (13 de junio), Valencia (20 de junio), Chiclana (18 de julio), Úbeda (31 de julio) y muchas otras ciudades. Consulta las fechas aquí
Firma invitada
Arancha Moreno (Madrid, 1981), autora de esta entrevista, es periodista musical y cultural desde hace veinte años. Actualmente colabora en el programa Sofá Sonoro de Cadena SER, en la revista Actúa de la AISGE, en la revista alemana Ecos y en Ruta 66, entre otros medios. Sigue escribiendo en Efe Eme, casa que dirigió durante diez años, y en los Cuadernos Efe Eme. También fue jefa de Cultura de Gaceta.es, colaboradora del diario El País y del programa Hoy por Hoy (Cadena SER).
Además, es autora de los libros Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia (2017), Coque Malla. Sueños, gigantes y astronautas (2019), Conversaciones con José Ignacio Lapido (2021) y Quique González: conversaciones (2022), publicados por Efe Eme. En 2024 fue una de las coordinadoras del libro El tiempo, lo soñado y lo real. Homenaje a José Ignacio Lapido, editado por Comares.
En nuestro número 18 charló al alimón con Quique González y Rubén Pozo. Puedes recordarlo aquí.
Fotografías
Javier Salas (apertura y cama)
Pedro Walter (Gira Coplas del querer)
Fotogramas por cortesía de Lilicar Films/Guainot Produce
Jesús Chacón (retrato Alberto Conejero)
Enlaces
Miguel Poveda
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EXPO ‘LA CASA DE LOS AUTORES’

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) celebró el 125 aniversario de su creación en 2024. Esta entidad, de la que fue socio Federico García Lorca y también lo es Miguel Poveda, gestiona la obra de más de 130.000 autores y autoras de música, artes escénicas y audiovisual.
Actualmente, el Palacio de Longoria (nuestra sede central en la calle Fernando VI de Madrid) está viviendo un minucioso proceso de restauración que nos ha impulsado a organizar la exposición La casa de los autores. Donde habita la memoria. Esta muestra, de acceso público y gratuito, se desarrolla del 16 de junio al 19 de julio y permitirá a sus visitantes conocer la historia, las leyendas y los entresijos de este icono modernista. También habrá conferencias y visitas guiadas para ampliar información.
Si quieres asistir a la expo, nuestras puertas están abiertas de lunes a domingo (de 16 a 21 horas). Aquí tienes más detalle