
Es invierno en Barcelona. En la avenida del Paral.lel te asaltan restaurantes de comida gallega, flores, muchos coches, un par de transeúntes desesperados, algún bar con fotos de celebridades, hoteles, neones, repartidores en bicicleta, una drag queen. En el número 67, un rótulo anuncia el espectáculo de El Mago Pop. Hemos llegado al Teatre Victòria.
Desde finales del siglo XIX, el Paral.lel fue ganándose su justa fama como eje cultural popular de Barcelona, con el Teatre Victòria como uno de sus nodos principales. Operativo como café-concierto y escenario de revistas desde el arranque del siglo XX, adoptó su nombre actual en 1916 y vivió varias décadas de esplendor programando music-hall, revista y comedia ligera para el gran público hasta que, en algún punto de los años 70, la evolución de los formatos culturales y el desarrollo urbanístico provocaron una revisión total del negocio.
A partir de 1986, la gestión del Teatre Victòria fue asumida por la sociedad empresarial Tres per Tres (formada por Tricicle, Dagoll Dagom y Anexa), que lo relanzaría y terminaría comprándolo. Y, desde 2019, es propiedad, residencia artística y base de operaciones de Antonio Díaz, El Mago Pop. Contextualiza Hèctor Rojas, programador del Victòria: “Tienes que darte cuenta de que toda esa época con la gestión de Tres per Tres supuso una penetración cultural muy potente, sobre todo con el teatro musical en catalán. Antonio es muy consciente de ello, y por eso compró los derechos de Mar i Cel [el musical de Dagoll Dagom, de 1988], para respetar y mantener ese legado, su compromiso con el musical en catalán. Desde que lo cogió Antonio ha sido el teatro más exitoso del Paral.lel y un referente para las galas, los premios… Todas esas claves para entender la actualidad cultural desde Barcelona”.
Rojas lleva muchos años asistiendo a espectáculos en este recinto que ahora programa: “Posiblemente Mar i Cel fuese mi estreno como público en el Victòria y, fíjate, ahora estoy en la Dirección de Contenido y Programación”. Sin embargo, no es un fenómeno aleatorio: quince años atrás, cuando Antonio Díaz montó su espectáculo La asombrosa historia de Mr. Snow, Hèctor Rojas lo acogió en el Teatre Capitol de la ciudad condal. El Mago Pop era un ilusionista prometedor, pero todavía no una marca mundial. Desde entonces, ambos han mantenido una relación de confianza. “Trabajar juntos en el Victòria es cerrar un círculo muy bonito”, resume Rojas.
EL VESTÍBULO DE LA EUFORIA

El patio de butacas del Victòria vacío, o sea, al revés que siempre
Son las ocho de la tarde en el Paral.lel, una hora menos en Canarias. Las puertas del Teatre Victòria se abren para un gentío que acude a ver Nada es imposible, el espectáculo que El Mago Pop mantiene en cartelera, al menos, hasta el 3 de mayo. Agarramos una cocacola porque nadie puede acceder a la sala hasta que terminan las pruebas técnicas. Solo el secreto garantiza la magia. Pero, de repente, alguien ha dicho que ya se puede pasar y el público entra en tropel. Hay nervios, risas, expectación a cholón. Entran y se acomodan en sus butacas personas de diferentes edades y tipologías: una niña con coletas, unos abuelos de porte impecable, una pareja de novios influencers con sus labios inflamados, varios turistas dispersos, un grupo de chicas parlanchinas, unos heavies del averno. Se diría que este es el vestíbulo de la euforia; aunque parezca de locos, podría jurarse cierta atmósfera de felicidad compartida. Dicen que es así cada día. Arriba, en el bar, los más rezagados mastican sus aperitivos mientras el sistema de pantallas comienza a calentar el partido: “El artista más taquillero en la historia de Broadway”, “Visto por más de tres millones de espectadores”, etcétera.
Nada es imposible es, obviamente, el músculo empresarial del Teatre Victòria. “Sí, es como Messi o Lamine Jamal en el fútbol. Ellos son los que marcan la diferencia, el activo más importante de su club”, resume Hèctor Rojas. “Gracias a Nada es imposible, el Victòria puede crecer en contenido, recintos y alianzas; nos genera oportunidades. Hoy, la marca Victòria va más allá de este teatro. Es un grupo, una plataforma de negocios que van afuera, que se expanden. Antonio y este teatro nos dan la estructura y la palanca que nos permite estar también programando en el Teatro Marquina de Madrid o en otros puntos de España”.
Por eso, Nada es imposible sigue en cartel hasta el 3 de mayo y regresará del 14 al 25 de octubre. Pero, claro, ¿cómo equilibrar la potencia de El Mago Pop con el resto de la programación del teatro o con su propia identidad histórica? “Hay una estrategia del artista y otra en paralelo del Victòria como plataforma cultural”, explica Hèctor Rojas. “Este es el teatro de El Mago Pop y, obviamente, está muy vinculado a él. Pero también apostamos por contenidos que van más allá de él. En los dos últimos años hemos programado más de cincuenta espectáculos, porque el teatro debe estar en la actualidad también. Eso sí, la estrategia marca que El Mago Pop estará en el Victòria todos los años”.
LOS TRES EJES DEL TEATRE VICTÒRIA

Antonio Díaz en el corazón del Victòria
El Teatre Victòria es un recinto de referencia para la vida cultural barcelonesa. Pero, además de los propios espectáculos de El Mago Pop, las otras producciones que pasan por este escenario deben enmarcarse en estos tres ejes, según Hèctor Rojas:
- Los formatos son importantes. Si vas a un espectáculo de Antonio, verás la apuesta audiovisual, pantallas, tecnología.
- La experiencia del espectador. Trabajamos el pre-show. El espectáculo comienza antes de entrar; cruzar la puerta es ya el primer wow.
- Algo más que entretenimiento. Nos gustan los espectáculos transformadores, inspiradores, que permitan al público aprender o experimentar un cambio. Lo que hagamos debe impactar emocionalmente, no dejarte indiferente. Queremos que el espectador necesite después un tercer tiempo, que le apetezca salir y tomarse una birra para saborear y asimilar lo vivido. Eso pasa cuando sales de un show de Antonio y queremos que suceda en cualquier cosa que programemos en el Victòria o en el Marquina.
UN MENÚ EQUILIBRADO
El 20 de mayo se estrena en España el musical El gran Gatsby
Desde el cuidado al artista, al público y a los formatos, el plan del Teatre Victòria para los próximos años es claro: “Mantener a Antonio como epicentro, traer musicales de gran formato y mantenernos fieles a nuestro concepto de ocio cultural”, dice Hèctor Rojas. “La apuesta de Antonio es posicionarse, ser en Barcelona el equivalente a El Rey León, que la gente venga en temporada, que se acostumbre. Luego, por supuesto, Mar i Cel. Y acoger premios y grandes eventos. Que, si algo pasa en Barcelona, sea en el Victòria. Pero también queremos reservarnos pequeños momentos de riesgo. Es decir, se trata de un menú con sus ingredientes equilibrados: un elemento principal y otras texturas diferentes que aporten y hagan un plato especial. Porque una de las cosas que más me gustan de trabajar con Antonio es, precisamente, su concepto de la responsabilidad social. Intentamos ser genuinos, tener un sello”.
Esas texturas más arriesgadas, o menos masivas, a las que se refiere el programador son, por ejemplo, Rodin (2022), de Sergio Bernat, en cartel del 15 al 17 de mayo (“una maravilla de técnica y precisión, pero también de emoción”, sintetiza Rojas), y el clásico El gran Gatsby, del 20 al 31 de mayo (“un espectáculo internacional, con danza y música en directo, dirigido por el catalán Enrique Gasa Valga”). En definitiva, sendos espectáculos de danza que apelan a un público distinto o quizá no tanto, vete tú a saber.
Por esta noche, el espectáculo ha terminado. Hemos visto cosas increíbles en el sentido estricto de la palabra. Algunas de ellas son, además, inexplicables. Una niña ha atrasado nuestros relojes. El mago ha caminado boca abajo. Estábamos hablando de no sé qué y, de repente, en el escenario ha aparecido un helicóptero. Unas personas del público han sido teletransportadas (varias veces) a una velocidad que no es normal. Unos cañones han escupido fuego. Las estructuras del Teatre Victòria han subido y bajado. La dotación tecnológica del espacio ha igualado la expectativa. Antonio ha volado y lo mismo ha pasado con el tiempo.
En determinado momento, te olvidas de buscar los hilos o las costuras y sencillamente asumes que todo es posible. O que nada es imposible. Entonces te ríes con el mago y eres tan feliz como las demás personas. Al salir, efectivamente, buscas un bar abierto y te pides una cerveza para procesar todo esto.

Nada es imposible, la viga maestra del Teatre Victòria
Fotografías
Cortesía de Teatre Victòria/El Mago Pop
Retrato de Antonio Díaz por Marta Pich
Enlaces
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
INCENTIVOS A LA CREACIÓN MUSICAL

La Fundación SGAE destina 130.000 euros a su Programa General de Incentivos a la Creación Musical. Este sistema de ayudas contribuye a difundir el repertorio orquestal y camerístico de las compositoras y los compositores españoles contemporáneos mediante el apoyo al estreno y encargo de obras y a las ediciones de partituras (de obras orquestales, de cámara y otros formatos de concierto) que se realizasen a lo largo de 2025. El plazo de solicitud permanece abierto hasta el 27 de marzo de 2026.