

Al principio Jairo Zavala cantaba sus propias canciones bajito, porque sentía que no encajaban dentro de la propuesta rock de su grupo de entonces, Vacazul. Así hasta que fundó Depedro y llamó a la banda estadounidense Calexico para grabar su debut homónimo, que editó en 2008. Desde entonces ha encontrado una vía sónica cálida y fronteriza, grabando un puñado de discos mestizos entre Tucson, Madrid y Ciudad de México. En la capital mexicana ha registrado Furia y calma, que se publicará el 23 de octubre de 2026 con la producción de Camilo Lara (Instituto Mexicano del Sonido) y acompañado por las voces de Iván Ferreiro, Vivir Quintana y Camila Moreno. Once canciones en las que ha contado con músicos tan relevantes como el bajista Quique Rangel (Cafe Tacvba) o el percusionista Ian Chang (Son Lux).
El debut de Vacazul, Plástico, salió en 1996. ¿Por qué no has celebrado tus 30 años en la música?
Vivo el día a día. Nunca me he hecho un autotributo, nostalgia cero. Carpe diem siempre. Intento estar muy presente en el momento en el que estoy y disfrutarlo, no tengo necesidad de vivir el pasado. Este momento es el mejor que tenemos ahora mismo. Tengo un amigo que acaba de hacer una canción que se llama “Cualquier tiempo pasado fue peor”, como la de Joaquín Sabina.
¿Contabilizas tus discos?
He hecho demasiados. Una vez vi a Pablo Carbonell entrevistando a un economista sobre su libro, preguntándole si iba a ser el último. El economista le dijo que sí y Pablo le preguntó: “¿Lo promete?” [sonríe]. No deja de sorprenderme tener curiosidad y energía para contar cosas, y buscar una manera que me refresque y me siga emocionando. Por eso ha salido este disco.
Porque sigues teniendo hambre y emoción.
Sí. Y en este disco he dado un salto de fe enorme, porque me he puesto en las manos de mi gran amigo Camilo Lara, que ha dirigido y navegado el barco de la producción. Me he ido a México sin banda, he tocado con músicos que no conocía. Para mí, que trabajo de una manera tan personal, es un riesgo. Sobre todo, aceptar directrices. Camilo ha aportado un montón a nivel melódico, me ha hecho replantearme las melodías, la estética de las canciones, y a la vez ha puesto el foco en la emoción, en transmitirla en cada canción.
CURIOSIDAD PERENNE

Depedro en el momento de asimilar un estímulo
“Soy una persona que no para de asimilar estímulos”, avanza Jairo Zavala. Ahora está estudiando piano. “Tocar mis canciones con otro enfoque me abre la cabeza. Siempre lo he tocado, pero muy mal, y ahora estoy poniéndome mucho más en serio”. Afirma que no nota mejoría, por el momento, “pero lo intento”.
¿Te estás quitando los vicios?
Uf, los vicios son parte de uno a estas alturas. También estoy retomando canciones de los años 40 y 50, por los arreglos. Cancionero iberoamericano que cantaba mi abuela. Estoy redescubriendo ese instrumento y vuelvo al principio para aprender esas canciones, y me doy cuenta de la modernidad de esas letras. “Abuela, no entiendo de qué va esta letra”, le decía. Y ella me respondía: “Ya lo entenderás”.
¿Esa es la abuela que mencionas en tu canción “Los tercos”, en Furia y calma?
Sí. Mi abuela vivió su infancia en Torrevieja, un puerto, y me cantaba habaneras. Ahí empezó el vínculo de ida y vuelta en mi cabeza. Fue por mis abuelos. Cantaban todo el día en casa, era algo tan natural como cocinar o fregar al suelo. Yo pensaba que en todas las casas era así, pero no.
Si el hambre es tu motor creativo, ¿de qué tenías hambre, esta vez?
En el disco está la colectividad, la importancia de compartir mientras el mundo se divide en dos partes, pero es una mirada sesgada de la sociedad, que está llena de héroes anónimos. En tu portal, en tu casa, en tu barrio, hay gente que no tiene capa pero saca a su familia adelante con todas las adversidades. Ahora es casi un deber poner el foco en la necesidad de que las fronteras se conviertan en lo que siempre han sido: un punto de encuentro, no de separación.
“Hay cosas que nos separan, pero el noventa y cinco por ciento de las cosas nos unen. El fontanero de Líbano tiene las mismas preocupaciones que el de Granada”
En el tema “Ves” cantas en primera persona: “Solo me fijo en los titulares”. ¿Te hablas a ti o nos hablas a todos?
Es que todos somos responsables de lo que pasa. Todavía no he encontrado a nadie tan íntegro y capaz como para no dejarse influenciar en un momento dado. Hay que estar muy alerta, ver hasta qué punto voy a dejar que algo me transforme y me cambie la mirada. Hay cosas que nos separan, pero el noventa y cinco por ciento de las cosas nos unen. El fontanero de Líbano tiene las mismas preocupaciones que el de Granada.
Pero seguimos mirando solo de cerca.
Yo no soy más que un bufón, un trovador, no tengo ninguna herramienta, pero sí la obligación de sugerir, acompañar y dar respuestas emocionales. Ese es el hambre que tengo. Ahí puedo aportar un poco. Me hago preguntas y trato de responderme en una canción.
MÉXICO LINDO
Depedro y Calexico, maridaje sostenible
A veces, un autor cree que ha resuelto una letra y tiempo después se da cuenta de que no. O deja de creérsela. ¿Qué hacemos con ella entonces? ¿La actualizamos para los conciertos? “No, muchas veces esa canción se cae”, explica Zavala. “Cuando una canción entra en el disco es porque me la creo al cien por cien, pero uno se va transformando y ve cosas que ya no le apetece cantar. Cambias y tu mente se adapta a otras ideas, y menos mal que pasa”.
Solo han transcurrido dos años desde Un lugar perfecto (2024). ¿Se quedaron revoloteando canciones de ese tiempo?
Sí, alguna canción se quedó, y luego he tenido la suerte de terminar las canciones, porque normalmente tardo más. También surgió la oportunidad de ir a México, y Camilo me ha ayudado mucho a dibujar y dirigir las canciones, y la gente que ha colaborado, que ha sido maravillosa.
En el disco anterior soltaste las riendas de la producción por primera vez.
Creo queva a ser así a partir de ahora. Estoy muy aburrido de mí mismo [sonríe], y me da la posibilidad de echar la culpa a alguien si sale mal. Delegar es importantísimo. Para soltar lastre, para sentirte más ligero y poder hacer mejor lo que tú tienes que hacer, y para enriquecerlo. Otras miradas y otros latidos le dan un ritmo diferente.
“Lo de México se lo debo un poco a Amparo Sánchez, cuando me llevó a hacer un documental a Chiapas, diez años después del levantamiento zapatista”
Casi siempre grabas al otro lado del Atlántico. ¿Qué te lleva a México?
Mi papá era peruano, pero con México he establecido un vínculo muy fuerte personal y artístico. Nunca lo había hecho, y soy muy deudor de la música mexicana en todos mis discos. Decir música mexicana es muy pueril, porque allí hay muchísimas músicas. Era un viaje pendiente, grabar allí, a 2.200 metros. Y sentir esa altura en todos los niveles, porque hay una altura intelectual enorme en América. Lo de México se lo debo un poco a Amparo Sánchez, cuando me llevó a hacer un documental a Chiapas, diez años después del levantamiento zapatista.
Precisamente, Amparo Sánchez y Camilo Lara te acompañaron en la canción “Vidas autónomas” (2018). ¿Cómo le conociste a él?
Le conocí bien en Arizona, porque vino a Tucson en una época en la que estaba ensayando con Calexico allí, y nos hicimos muy amigos. Camilo abrió los shows en una gira de Calexico, y nos convertimos en familia. Es uno de los productores más potentes que hay, acaba de mezclar un tema con Damon Albarn, ha hecho una gira africana con ellos, ha sacado una canción con Beck, bandas sonoras como Coco [2017]… Tiene el aspecto técnico y artístico del productor, y su labor como creador del Instituto Mexicano del Sonido me parece deslumbrante. Y su discurso vital. No sé cómo no lo he hecho antes.
CANCIONES DE A POCO

Jairo Zavala hornea siempre su repertorio a baja temperatura
Las canciones son caprichosas; pueden llegar como un vendaval o con toda la calma. “Ya me gustaría ser huracán, pero no”, asegura Jairo. “En este disco me dijo Camilo que hiciera un bolero y salió “Su corazón”, pero soy de poco a poco. A veces me sale una canción espontánea, pero muy pocas. Lo que decía Picasso, que la inspiración te pille trabajando, en mí es un hecho. Si se me ocurre algo ahora lo anoto para ir puliéndolo poco a poco. Intento que la melodía, la letra y el espíritu estén antes de entrar en el estudio”.
En Furia y calma, ¿alguna canción tiró de las demás?
Siempre hay una canción que dices: “Ya tengo el disco”. Aquí fue “Horizontes”. Es el ancla.
¿Cómo fue la grabación en el estudio Soy Sauce?
Estuve allí casi un mes, en febrero, unos quince días en el estudio. Trabajaban ocho horas, eso te ayuda a sacar cosas mucho más rápido. El estudio es una especie de museo de instrumentos que te apetece tocar, y una pared llena de fotos polaroid con toda la gente que ha pasado por allí, un wall of fame de gente muy dispar.
¿Acabaste grabando algún instrumento inesperado?
Sí, de hecho, por envidia me compré un teclado nuevo y una guitarra con la que he grabado varios temas. Tiene cosas inusuales, que no son las típicas, que ayudan a dar fuego creativo a las canciones de una manera que no esperas. Aunque ahora hay muchos instrumentos virtuales, yo necesito tocarlos.
“Cuando se ha nacido con nada, maravillas se hace con poco”, cantas en “Horizontes”. Qué frase tan reveladora.
Muchas gracias. Esa frase se me ocurrió en un viaje que hice a Camboya y Madagascar de la mano de la ONG Agua de Coco. Una de las cosas que me traje fue un tambor construido con un tapacubos.
Aunque lleves las canciones perfiladas, ¿viajar genera estímulos que modifican tus composiciones?
Siempre hay margen para cambiar cosas en el estudio. Hay una estrofa en la que me he dejado el corazón y se ha caído, porque la canción era muy larga. Y menos mal que lo hice, ahora funciona mejor. Mi canción “Déjalo ir” va un poco de eso. A veces lo que más necesitas es lo que más te pesa.
FILIAS:
IVÁN FERREIRO
La nueva colaboración de Zavala y Ferreiro
Una de las piezas esenciales de Furia y calma es “Va a llover”, el dúo que hace Depedro con Iván Ferreiro. “Es una historia bonita. Hice la canción y me dije, creo que se la he copiado a Iván. Se la mandé y me dijo, es preciosa, ojalá se me hubiera ocurrido a mí. Le pedí que me ayudase a terminarla con un verso, pero estaba inmerso en la gira Hoy x ayer y no le dio tiempo. Cuando la terminé, se la envié y me pidió cantarla”.
¿Desde cuándo conoces a Iván Ferreiro?
De tiempos de Vacazul, le conocí cuando estaba en Piratas. Con Iván todo es fácil, toda la vida ha sido una persona muy accesible. Siempre que le he llamado ha dicho que sí, “vamos a comer, a tocar, lo que haga falta”. Aunque tenga su discurso, es un tío muy abierto, siempre está buscando, es muy curioso y muy terco. Es un artista increíble, una voz imprescindible en nuestra cultura popular.
¿Qué cuenta “Va a llover”, la canción que cantáis juntos?
Habla del amor incondicional, de lo frágil que es. Es la canción de amor del disco. Iván lo pilló al momento.
Habéis compartido escenario varias veces. ¿Cuál fue la última?
Tocamos en el Auditorio Mar de Vigo, hicimos una versión de Golpes Bajos y luego cantó “Déjalo ir”, y fue maravilloso.
POLINIZACIÓN CULTURAL

Jairo practica la polinización biótica, como el colibrí
Camilo Lara defiende la importancia de la polinización cultural, de la mezcla de culturas. Y Depedro, o Jairo Zavala, vibra en la misma frecuencia. “Ahora estamos en un momento maravilloso, porque los crossover empiezan a tener sentido”, afirma, “pero hubo otra época en la que no estaban hechos desde el conocimiento, era porque sí. Hay géneros, como el tango con batería, que son muy difíciles. El flamenco está fluyendo con otros géneros de una manera muy orgánica, pero se necesitaba a alguien con formación en la música popular y la modernidad, entender los dos mundos a la vez”.
¿Qué huella ha dejado México, como país, en tu disco?
Me he dado cuenta de que el tiempo de la conversación y de compartir allí son una máxima. En Ciudad de México pueden vivir 30 millones de habitantes y la gente todavía se para en la calle a platicar, le preguntas algo y se para contigo.
¿Cómo fue el fichaje de Vivir Quintana y Camila Moreno para las voces?
Soy muy fan de Vivir Quintana, tiene canciones que forman parte de la historia de México. “Te mereces un amor” es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Tenía una que le pegaba mucho, ella es del Norte, de Coahuila; es una mujer que ha vivido mucho, escritora, y entendió perfectamente “Los tercos”. Ha llevado la canción a un sitio que no imaginaba. La música de Camila la conozco desde hace años, y Camilo me dijo que se había encontrado con ella en un restaurante y la invitó al estudio. Fue una casualidad que no dejé escapar.
Además de rodar el disco, ¿qué espina quieres quitarte en 2027?
Quiero pensar que a mi edad ya no tengo espinas. Quiero mejorar como persona, intentar ser una versión mejor de mí mismo. Que mi equipo de trabajo sea igual de feliz que yo tocando. Hay que cuidar muy bien a la gente con la que trabajas para que luego lo den todo. Esperar que la gente conecte emocionalmente con todo el cariño que hemos puesto en estas canciones.
Y que haya más calma que furia.
Por favor. Nos hace falta serenidad. Mucha serenidad.
‘FURIA Y CALMA’ EN RUTA

Furia y calma comenzará su rodaje en Madrid, en una residencia de cinco noches consecutivas, del 27 al 31 de octubre, en la sala Villanos. “Quiero tocar todas las canciones del disco y ser consciente de cuáles tienen alma propia. Hace mucho que no tocamos en una sala en Madrid, en formato reducido. Espero que pasen cosas muy divertidas”.
En noviembre, Depedro viajará a Vitoria (día 7, Jimmy Jazz), Toledo (día 14, Círculo del Arte) y Barcelona (21, Salamandra), y en diciembre a Gijón (5, La Laboral), Vigo (12, Mar de Vigo) y Zaragoza (19, Teatro de las Esquinas). En 2027 hará doblete en Santiago (15 y 16 de enero) y Bilbao (12 y 13 de marzo, Kafe Antzokia), y en febrero visitará Colombia y México: “Tengo ganas de invertir en Latinoamérica. En Estados Unidos giré mucho, pero hasta que no cambien las cosas no me apetece gastar ni un euro ahí”. Tampoco visitará esta vez África, Asia u Oceanía: “Hace tiempo que no voy. Está muy lejos y creo que mi ansia de dominación mundial está de capa caída. Tengo la inmensa suerte de que me va muy bien mi país”.
Firma invitada
Arancha Moreno (Madrid, 1981), autora de esta entrevista, es periodista musical y cultural desde hace veinte años. Actualmente colabora en el programa Sofá Sonoro de Cadena SER, en la revista Actúa de la AISGE, en la revista alemana Ecos y en Ruta 66, entre otros medios. Sigue escribiendo en Efe Eme, casa que dirigió durante diez años, y en los Cuadernos Efe Eme. También fue jefa de Cultura de Gaceta.es, colaboradora del diario El País y del programa Hoy por Hoy (Cadena SER).
Además, es autora de los libros Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia (2017), Coque Malla. Sueños, gigantes y astronautas (2019), Conversaciones con José Ignacio Lapido (2021) y Quique González: conversaciones (2022), publicados por Efe Eme. En 2024 fue una de las coordinadoras del libro El tiempo, lo soñado y lo real. Homenaje a José Ignacio Lapido, editado por Comares.
En este mismo número encontrarás también su entrevista a Francisca Valenzuela. Puedes visitarla aquí.
Fotografías
Assiah Alcázar
Enlaces
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‘NUEVOS TERRITORIOS’ POR JAVIER RUIBAL

Fundación SGAE organiza una nueva edición de Nuevos Territorios, ciclo en el que un músico invita a conocer a otros creadores de su género. En esta ocasión, el compositor, cantante y guitarrista Javier Ruibal, Premio Nacional de Músicas Actuales (2017) y Premio Goya a la Mejor canción original (2020), presenta las actuaciones de Guada, Álvaro Ruiz, Alberto Alcalá y Jonathan Pocoví, una muestra de estilos como el folk, la canción de autor o los ritmos latinoamericanos, géneros por los que Ruibal transita continuamente en su lenguaje musical y poético.
Nuevos Territorios tendrá lugar en la Sala Berlanga de Madrid los días 16 y 17 de octubre de 2026. Como previa al primer concierto, el periodista Fernando Neira charlará con Ruibal sobre los caminos de la música y las bandas de este ciclo. Mira aquí toda la información