VOLANDO VOY

JAVIER CALVO & JAVIER AMBROSSI

‘La bola negra’ llega a las salas de cine tras sus triunfos en Cannes y San Sebastián. Allí nos encontramos con sus creadores

POR PHILIPP ENGEL

Javier Ambrossi y Javier Calvo, en breve Los Javis, interrumpieron su gira americana para hacer escala en el Festival de San Sebastián y preestrenar La bola negra en España, apenas unos días antes de su lanzamiento en las salas comerciales. Allí pudimos conversar con ellos, justo antes de que su nueva obra recogiese el premio del público. Lo que ha ocurrido desde entonces es admirable: en apenas tres fines de semana, la película ha superado ya los 3,7 millones de espectadores y ha ingresado casi 24 millones de ingresos. La tendencia invita a la euforia: La bola negra es ya, oficialmente, la octava película española más taquillera de la historia y tiene pinta de que superará a Torrente presidente en el ranking de este año. Pero todavía queda mucho bueno por llegar: en noviembre alcanzará los cines de Estados Unidos y Reino Unido (y, poco a poco, el grueso de Europa).


La bola negra es una gran producción, con un presupuesto estimado en casi diez millones de euros. Al premio del público en San Sebastián debemos sumar otros dos idénticos recibidos en los festivales de Sydney y Toronto. Y el premio a la mejor dirección que obtuvieron Ambrossi y Calvo en el prestigioso Festival de Cannes. Y, finalmente, la Academia de Cine ha escogido La bola negra para competir en los Oscar en la categoría de mejor película internacional. Podría no ser su única candidatura: The Hollywood Reporter ya les augura hasta quince nominaciones (muy por encima de las siete profetizadas por Variety). Además, la diversificación, rejuvenecimiento e internacionalización de la Academia de Hollywood nunca haya sido tan propicia para una película de habla no inglesa después del fenómeno Parásitos (Bong Joon-ho, 2019) o el récord (no materializado) de nominaciones de Emilia Pérez (Jacques Audiard, 2024). Como guinda, Netflix adquirió en Cannes los derechos para su distribución en Estados Unidos y ha prometido gastarse el doble en promoción para unos Oscar en los que podrían hacer historia. Pero los Javis no pierden la modestia.Para ellos, los Oscar, y todo lo que suponen, nunca fueron un sueño al final del camino. Es lo que dicen, y no se atreven, en cualquier caso, a hacer apuestas.

“Si te parece, yo me he sentado en mi casa de Madrid a pensar en los Oscar. En la vida soñamos con esto” (Javier Ambrossi)

Javier Ambrossi (Madrid, 1984) se ríe con nuestra osadía cuando le preguntamos si la perspectiva de los Oscar influyó en el diseño de la obra: “Si te parece, yo me he sentado en mi casa de Madrid a pensar en los Oscar. En la vida soñamos con esto. Ni tampoco sueño con un Goya. Soy incapaz de hacer algo que no me guste... Solo me atrevo a pensar en el estreno en España y, a partir de ahí, continuar, porque lo primero que tenemos que hacer es cuidar esto, que la gente vaya al cine, disfrute en la medida que pueda ser ajena a todo lo que ya se habla de la película. Es una película pensada para la gente. Luego, si gusta y todos los procesos llevan hasta ahí, pues lo abrazaré. Y si no, tan tranquilamente abriré el ordenador y me pondré a escribir lo siguiente”.


Como no podría ser de otra forma, Javier Calvo (Murcia, 1991) recalca que “la película no nace de la voluntad de ganar un premio internacional. Ya solo el hecho de poder rodar esta película es un milagro. Nunca hemos pensado en nada más que contar esta historia”. Sin embargo, son muchos los elementos que permiten ver La bola negra como una obra concebida a lo grande, con una ambición tan medida como en absoluto reprobable, ya que es absolutamente necesaria para concebir una producción de estas dimensiones.

INSPIRACIÓN LORQUIANA Y CONEJERA

En el rodaje, Guitarricadelafuente entre ambos Javis

Más allá de que la película gire en torno a nuestro poeta más internacionalmente conocido, Federico García Lorca; de que aparezca Glenn Close (célebre por sus ocho nominaciones infructuosas y justamente honrada con el Oscar honorífico de consolación en esta edición) haciendo las veces del hispanista Ian Gibson; o de que la cuatro veces nominada (y ganadora como mejor secundaria por Vicky Cristina Barcelona en 2009) Penélope Cruz haga una aparición absolutamente icónica, a la que nadie podría poner el más mínimo pero, está la envergadura del proyecto, y todo lo que implica, que obliga a pensar a lo grande. Esta es una producción para espectadores de todas las edades y de todos los países.


Recordemos que La bola negra fue concebida a partir de dos textos previos, como son el homónimo relato inacabado de Lorca (1936) y la obra de teatral de Alberto Conejero La piedra oscura (2013),cuyo título corresponde a uno alternativo, más poético, barajado para el mismo relato. Del cuento original, que cuenta cómo el joven Carlos (aquí interpretado por Milo Quiles) es rechazado por homosexual en un casino de la España de 1932, apenas quedan cuatro folios; poco más que la lista de personajes y el diálogo del protagonista con su hermana. Solo sabemos del desarrollo de la historia a partir de una conversación entre Lorca y el director teatral Cipriano Rivas Cherif, pero los Javis han llegado a fantasearla de principio a fin.

Alberto Conejero, referente de la dramaturgia española contemporánea

Conejero ha colaborado con el tándem creativo en la adaptación de su obra, que relata el enamoramiento ficcionado de Rafael Rodríguez Rapún (Miguel Benardeau), amante de Lorca al que van dedicados los Sonetos del amor oscuro, y Sebastian (Guitarricadelafuente), el soldado nacional que participó en su fusilamiento (aunque en realidad falleció en un hospital militar) durante la Guerra Civil. Para los Javis, los versos de Lorca siguen siendo inspiradores. Ambrossi reconoce que sigue “muy enganchado a esos Sonetos del amor oscuro, porque los he trabajado mucho para crear los personajes de Sebastián y Rafael”. Calvo apunta que “me gusta mucho el soneto del amor oscuro que usamos en la película: ‘Tú nunca entenderás lo que te quiero, porque duermes en mí y estás dormido’”, y Ambrossi concuerda: “Es que yo creo que esa frase refleja muy bien la película”.


Aunque no son los únicos versos de Lorca que les persiguen. Ambrossi confiesa que “la frase de Lorca que más me habla últimamente, aunque no sea un verso, es ‘sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio’. Como que siento que todas las cosas que van pasando alrededor de uno, por más que intentas controlarlas o atraparlas, son un misterio. Y eso lo sabía él. Cuanto más quieres agarrar el misterio, más el misterio desaparece”. Y Calvo, a su vez, “me gusta mucho ‘Hay que recordar hacia mañana’, y luego una de Bernarda que dice ‘si hablo se iban a juntar las paredes unas con otras de vergüenza’”.

“Para quien ame a Federico García Lorca, ojalá la película le resulte inspiradora, porque es un homenaje a su universo” (Javier Calvo)

Lorca, sin duda, estaría feliz, aunque su aparición no sea lo mejor de la película. “Para quien ame a Federico García Lorca, ojalá la película le resulte inspiradora, porque es un homenaje a su universo”, espera Calvo. Más allá de la innegable correspondencia con el poeta, la maestría narrativa está en cómo los Javis cogen esas dos historias, La bola negra y La piedra oscura, y las mezclan con una tercera, ya totalmente de su puño y letra, que nos lleva a la España de hace menos de una década, en la que a través del personaje de Carlos González se relacionarán las dos historias precedentes. Es un Frankenstein intertextual que va saltando de una historia a otra sin que ningún espectador se pierda por el camino, y sin dejar ni un solo cabo suelto, aun a costa de prolongar el metraje. Porque, una vez más, esta es “una película para la gente”, literalmente para todos los públicos, de aquí a Hollywood.

OTRAS PELIS, OTROS LIBROS

Con la gran Penélope Cruz, en San Sebastián

A nivel literario, Lorca ha sido el faro esencial, pero los Javis también han aprovechado la preparación de La bola negra para empaparse de otras películas, un vicio que nunca les ha dejado. Calvo reivindica dos clásicos como Beau travail (Claire Denis, 1999), una influencia que se reconoce en la manera de filmar los soldados, o Masacre (Ven y mira) (Elem Klímov, 1985), quizás la película más explícita sobre los estragos y la escatología de la guerra en la que nos pueden hacer pensar esos camiones atestados de cadáveres.


Si tuvieran que escoger una película sobre nuestra Guerra Civil, Calvo se queda con Tierra y libertad (Ken Loach, 1995) y Ambrossi con la oscarizada Belle époque (Fernando Trueba, 1992), unas elecciones atinadas si pensamos que la Guerra Civil seguía siendo una gran asignatura pendiente de nuestro cine. No faltan películas, pero la definitiva está por llegar y la versión homoerotizada de los Javis se presenta como una buena alternativa. Según Calvo, “buscamos el equilibrio entre Apocalypse now [Francis Ford Coppola, 1979] y Retrato de una mujer en llamas [Céline Sciamma, 2019], que me vi bastantes veces: lo grande y lo íntimo”, y Ambrossi añade que le “encanta el desprejuicio total de Apocalypse now. Como trabaja con millones de elementos, va a tope con todos ellos sin pedir perdón. Hemos cogido referentes muy diferentes, elementos que luego íbamos añadiendo a lo que queríamos contar. Es decir, no hemos visto tantas películas queer, al menos que consideres que Titanic [James Cameron 1997] es queer”. Aquí aceptamos Titanic como queer; la propia Céline Sciamma la señaló como “una película profundamente queer”. O, continúa Ambrossi, “Las horas [Stephen Daldry, 2002] también podría ser queer, porque Juliane Moore tiene como un despertar”. Virginia Woolf (figura que inspira Las horas) es, además, todo un símbolo queer gracias a su Orlando (1928), y no cabe duda de que las tres historias narradas en tres tiempos distintos de la novela original de Michael Cunningham han influido en la arquitectura de La bola negra.

Escena de La bola negra y también un posible anuncio de perfumes, si me preguntas

Ese túrmix de referentes viene de lo más digerido y ensalzado por la sofisticada luz de Gris Jordana (colaboradora esencial que ya estaba en Veneno y La Mesías, producciones anteriores de los Javis), que acaba de dar carácter a cada una de las escenas, en verdad de lo más variadas, desde las más abstractas y alegóricas, como la deslumbrante nevada en el más allá, a las más realistas o costumbristas. “Cada una de las escenas tiene algo especial”, señala Ambrossi. “Hemos intentado que todas fuesen diferentes, difíciles. Cada escena tiene un reto. Y si no es un reto, tiene un guiño a algo. Cada plano tiene algo especial que permite que la gente la vea y la vea y la vea. Tiene muchos elementos. Tiene su parte de investigación, de reconstrucción del pasado. Quién no puede conectar con una historia de guerra. Cada espectador va a poder conectar desde el discurso político hasta la historia familiar, el amor y el desamor. Luego es divertida, es entretenida. Creo que la gente se va a encontrar una peli mucho más compleja de lo que a veces simplificamos en los discursos”.


Naturalmente, siempre quedará un sector de la población, enfermo de homofobia, que no pueda soportar una visión homoerotizada de la Guerra Civil, un desprejuiciado monumento queer a la memoria del poeta caído por su condición sexual, además de sus ideas políticas. Pero Ambrossi anima incluso a ese perfil de espectadores a que vayan a verla: “Ojalá disfruten también con que una película te rete y te enseñe otros mundos aparte del tuyo. A mí siempre me ha sido muy útil. Yo pensaba que la vida era de una manera y el cine me ha ido enseñando que hay otras muchas y también que a veces estoy equivocado. Muchas”. Interesarse por los que son distintos, trabajar la empatía, eso siempre ha formado parte del ideario de los Javis.

Fundación SGAE presentó en 2025 el ciclo navideño Programado por… Javier Calvo.

Por lo pronto está claro que Los Javis han consumado el relevo generacional con Pedro Almodóvar, coproductor de La bola negra a través de El Deseo: aparecen como invitados en la fiesta de Amarga Navidad (2026), una película excelente, y rindieron pleitesía a su maestro con la miniserie documental Pedro x Javis (2025), creada por ellos mismos. El relevo generacional se oficializó cuando Ambrossi y Calvo recibieron el premio a la mejor dirección en Cannes, un festival de vacas sagradas donde los recién llegados suelen ser vistos con cierto recelo. Pero los franceses están encantados con los Javis, y eso es media batalla ganada. La otra mitad es que Hollywood también. Por lo pronto, Calvo prefiere limitarse a recordar su paso por el festival de Telluride: “Mi momento favorito de la campaña americana fue Telluride. Es un festival increíble, de gente que quiere ver películas, que ama el cine. El lugar es excepcional, lo único es que no hay mucho oxígeno, teníamos que ir con botes de oxígeno. A Carlos González le dio mal de altura y le tuvieron que poner sueros, pero eso también tuvo su aventura”. Ambrossi se trajo de América “una videollamada con Anne Hathaway que atesoraré siempre”. Si acaban haciendo un Emilia Pérez (mucha nominación y poco premio), que les quiten lo bailado. Será histórico igualmente, y La bola negra es una película que está a la altura de todas las circunstancias.

Firma invitada

Philipp Engel (Barcelona, 1970) es periodista cultural freelance, colaborador de diversas publicaciones, y crítico cinematográfico en La Vanguardia y Cinemanía. Estudió literatura en Toulouse, donde se graduó con una tesina sobre Bret Easton Ellis; formó parte de la industria musical durante diez años; coordinó la sección de cine y literatura de la desaparecida Go Mag y fue redactor de Fotogramas durante 17 años. Entre otras actividades, también programó ciclos como Frío polar: La crónica negra francesa en la Filmoteca Española y comisarió para el CCCB la exposición Suburbia: La construcción del suelo americano, que ha viajado a Viena y Frankfurt.


Es un orgullo dar la bienvenida a Philipp en esta primera aportación para Cultura Revista SGAE. ¡Bienvenido, compañero!


Fotografías

Nacho López

Carla Oset (rodaje)

Jesús Chacón (Alberto Conejero)

Sergi Albert (Programado por… Javier Calvo)

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