

Apocalipsis Z: el principio del fin, dirigida por Carles Torrens, se convirtió en 2024 en la película original internacional más vista en la historia de Prime Video. Durante su primer fin de semana la película se situó en el número 1 del Top 10 de los títulos más vistos en Prime Video, incluyendo el Top 3 en países como EE UU, Reino Unido, Alemania, Francia, Brasil, México y Australia, y el Top 4 en Canadá y la India. Prime Video ha anunciado que la secuela de Apocalipsis Z, producida por Nostromo Pictures, está actualmente en desarrollo y continuará el exitoso universo creado por Manel Loureiro. Esta información fue conocida después del cierre de esta página y da todavía mayor dimensión al reportaje que estás a punto de leer. ¡Que lo disfrutes!
El mundo que conocíamos no ha vuelto a ser el mismo desde el covid-19. Manel Loureiro contó qué ocurriría en su Galicia natal antes de la dichosa pandemia, y el barcelonés Carles Torrens lo ha adaptado años después de aquellos días de mascarillas y aplausos en el balcón. En Apocalipsis Z: El principio del fin (2024), el protagonista y su gato buscan escapar de una Pontevedra a punto de convertirse en un infierno. Esta nueva “Galicia caníbal” ha sido una de las producciones españolas más exitosas de la temporada en Prime Video.
¿Cómo surgió el proyecto?
Me lo ofreció Nostromo, la productora. Desde 2007, cuando se publicó el libro, se habían hecho varios intentos de adaptación, bien fuera en largometraje o en serie, con varias productoras. Hasta este año, cuando Nostromo se hizo con los derechos y se lo propuso a Prime Video, y después a mí, no acabó de armarse todo.
¿Por qué aceptaste la oferta de Nostromo? ¿Qué te interesó de la novela?
Me fascinaba la idea de plantear una historia apocalíptica que, aunque ya hemos visto muchas veces, no se ha tratado desde el punto de vista del Estado español. Quería plantearme cómo un español medio de la España actual se enfrentaría a un apocalipsis zombi, con la experiencia que tenemos tras el covid, dado que la novela es muy anterior, de 2007. El otro atractivo era rodar una película de aventuras, que es un género que en España casi nunca se ha hecho, porque las pocas películas de zombis que hay son de terror. Por último, buscaba explicarlo de una manera verosímil.

Carles Torrens dirigiendo el rodaje
¿Cuál ha sido tu mayor problema para afrontar la adaptación?
La novela son 500 páginas, se desarrolla durante un año y, además, tiene un estilo muy contemplativo. Es una gozada de leer, pero su gracia reside en los pensamientos y razonamientos de nuestro protagonista mientras ve el mundo desmoronarse poco a poco. Así que tuvimos que sonsacar la parte de aventura y acción. También hemos acelerado a los zombis. En la novela son lentos, a lo The Walking Dead, y nosotros tuvimos que hacerlos rápidos.
El guion del filme lo firma Ángel Agudo. ¿Cómo ha sido el proceso creativo con él?
Ángel estaba en el proyecto antes que yo. Nos reunimos para ver si podíamos colaborar, por si saltaban chispas o era una relación fluida. Resumimos ciertas partes y le hice muchas preguntas, porque él tenía la novela mucho más trabajada que yo. Enseguida comprendimos que ambos queríamos contar lo mismo. Luego llega la negociación, porque teníamos un presupuesto que estaba bien, pero por debajo de lo que tendría una película así en Estados Unidos. Si hubiera querido rodar las escenas de acción del guion, tal y como estaban, habrían quedado mal. Decidimos apostar por reescribir y replantear las escenas de acción, agudizando el ingenio y dialogando con los directores de especialistas y de fotografía.
“Todavía no hay un mundo postapocalíptico. No hay una nueva civilización luchando por salir a flote. Son españoles que creen que esto es temporal y que se va a acabar y van a volver a la normalidad” (Carles Torrens sobre ‘Apocalipsis Z’).
¿Contasteis con la colaboración de Manel en la adaptación?
Él lo miraba todo desde las gradas. De vez en cuando lo llamaba para explicarle el problema que tenía. Es muy bueno resolviendo cosas y comprendía que había partes que no podíamos narrar porque no disponíamos ni del dinero ni del tiempo, así que nos daba soluciones a los problemas. Una de las mejores claves que nos pudo dar fue durante una cena; nos dijo que pensáramos que la película se titula El principio del fin; no es 28 días después (Danny Boyle, 2003), no es The Walking Dead. Esta película empieza el día que se inicia el fin. Todavía no hay un mundo postapocalíptico. No hay una nueva civilización luchando por salir a flote. Son españoles que creen que esto es temporal y que se va a acabar y van a volver a la normalidad. Los coches están abandonados en los garajes, no destruidos por las calles. No se han derruido edificios. Lo que más verás es basura por la calle, porque obviamente los sistemas sanitarios han dejado de funcionar. Me dijo que me centrara en eso, y así lo hice. El único edificio que aparece destruido lo hace a modo de broma para la gente que vive en Pontevedra: es su famosa fábrica de celulosa de Ence, que ha dado muchos problemas a la ciudad y que cada vez que hay un nuevo gobierno prometen desmontarla… para después renovar el contrato 20 años más.
CARLES TORRENS

Un buen chico aficionado al terror
Nacido en Barcelona en 1984, destaco de muy joven por su amor por el género de terror de vocación internacional. Firmó dos notables ejercicios en inglés: Emergo (2011) y, especialmente, Animal de compañía (2016), un thriller protagonizado por la estrella británica Dominic Monaghan. Desde entonces, se ha dedicado a rodar para las mejores series del boom de la ficción española, desde El Ministerio del Tiempo (TVE) a Sky Rojo (Netflix), pasando por Vis a vis (Antena 3), Malaka (TVE) o El internado: Las cumbres (Prime Video). Apocalipsis Z: El principio del fin (Prime Video) supone su regreso al largometraje.
¡Condenado gato!
Una de aventuras con zombis galegos
En el rodaje de Apocalipsis Z, Carles Torrens hizo todo lo que cualquiera trataría de evitar: trabajar con niños y con animales. “Los niños son majísimos”, afirma él. “Lo difícil son sus horarios, porque pueden rodar muy poco, pero a nivel de disposición y disciplina, como los niños de hoy en día ya nacen siendo multimedia, entienden perfectamente lo que es una peli”. Entonces, el problema fue el gato.
¡Lúculo!
Hice un casting de gatos y contraté al mejor de España. Eso significaba que no mordía y que se estaba quietecito, pero si le ponías comida solo se movía si le apetecía. Yo creo que los gatos no se prestan a estas cosas. Hace dos mil años los egipcios pensaban que eran dioses y los gatos se lo siguen creyendo. Un perro o un mono tienen ese afán de verte como a un igual, de interactuar contigo, de empatizar, y por eso colaboran en hacer trucos o ser obedientes. Si el perro pudiera, te abrazaría, pero el gato no. El gato te tolera y punto. La verdad es que fue difícil.
“Ambientarla en Pontevedra ha sido toda una apuesta. Era una manera de explicar al español anónimo y de huir de los tópicos de una Madrid o de una Barcelona vacías”
La película tiene un final abierto y habéis adaptado el primer tomo de una trilogía. ¿Os planteáis nuevas entregas?
Es cierto que te dan ganas de seguir a estos personajes, pero eso depende de Prime, no de nosotros. De momento, hemos sido número uno en muchísimos países, sobre todo en los anglosajones, como EE UU o Reino Unido, donde la cultura popular es muy fuerte.
Es curioso lo que dices, porque ha sobrevolado toda la entrevista que tú querías llevarlo a lo local. Y, sin embargo, Loureiro es popular en EE UU y la película también está teniendo buena acogida allí.
Loureiro bebe bastante de la tradición literaria anglosajona y, en mi caso, ocurre lo mismo: veo todo tipo de cine, pero el que me gusta hacer y con el que me siento cómodo es el anglosajón. Diría que ha gustado casi más en EE UU. Las críticas han sido unánimemente buenas. Supongo que porque siempre gusta lo extranjero pero que, al mismo tiempo, nos resulta familiar. En este sentido, ambientarla en Pontevedra ha sido toda una apuesta. Era una manera de explicar al español anónimo y de huir de los tópicos de una Madrid o de una Barcelona vacías. A partir de ahí se emplean unos códigos que el público norteamericano conoce muy bien, pero con un elemento refrescante de nuestra cultura, distinta a la suya.
MANEL LOUREIRO
Por Tito Lesende

Las historias de Manel Loureiro viajan y se venden en multitud de países
Este pontevedrés, abogado de formación, comenzó un día a escribir un blog por vocación. Sus historias de zombis en la Galicia moderna tuvieron una fantástica acogida y Apocalipsis Z se convirtió en novela, petándolo en el mercado internacional. Después de un largo tiempo de producción, ahora se ha estrenado la peli.
Manel Loureiro ha hecho 118 vuelos en 2024. En noviembre estuvo dos veces en México: primero para promocionar el filme de Carles Torrens basado en su obra; después para participar en la Feria del Libro de Guadalajara. “Al final, todo es una cuestión de escala”, explica él. “Soy un cuentacuentos, aunque ahora llegue a un público masivo. Este año ha sido interesante y extenuante, pero ahora quiero plantearme un 2025 con menos rock and roll”. Mientras, sigue viviendo en Pontevedra, una ciudad manejable en la que puede llevar a sus niños al cole caminando.
¿Cuánto vértigo te ha dado ver tu historia hecha peli?
El vértigo fue terrorífico. 48 horas antes del estreno yo estaba que mordía. ¡Iban a verlo millones de personas! Es una sobreexposición, un salto. En la literatura tengo ya cicatrices y me han salido colmillos, pero en el audiovisual estoy empezando de cero y a lo grande. Intento mantener la expectativa y abstraerme un poco. La película tiene un alcance masivo, ha sido número 1 en España, EE UU y otros noventa países. Es posible que haya sido la película española más vista en 2024 y, desde luego, es el producto en lengua no inglesa más visto en Prime Video.
“Nuestros padres temían al holocausto nuclear y nosotros tememos una pandemia”
Cuando comenzaste a escribir esta historia vivíamos en un mundo distinto. ¿Habéis tenido que adaptar el guion al tiempo actual?
En 2007, cuando empecé a publicar Apocalipsis Z en mi blog, no habíamos vivido tanto. Ahora, en la adaptación de la novela al audiovisual, tuvimos que incluir las redes sociales y alterar un poco la percepción de los protagonistas, porque ya habíamos vivido una pandemia. El protagonista está convencido de que todo va a volver a la normalidad y creo que eso hace que el público se sienta conectado a la historia. Antes de romper la ventana de un vecino, duda, porque eso es allanamiento. Está convencido de que el control se recuperará, porque tiene una experiencia con la pandemia. Era importante incorporar este matiz, porque las enfermedades son el miedo de nuestra generación, y queríamos sintetizar eso en la ficción. Nuestros padres temían al holocausto nuclear y nosotros tememos una pandemia.
Tus libros y esta película han demostrado que una buena historia, aunque sea local, puede alcanzar impacto internacional.
Exacto. Cosmopaletismo es cuando crees que lo tuyo no puede competir con lo de fuera. Ese complejo nos ha impedido llegar lejos, aunque, curiosamente, a nosotros no nos cuesta engancharnos a historias basadas en Atlanta, Oslo o París. En los últimos diez o quince años hemos entendido que también puede ser al revés, porque las producciones audiovisuales españolas tienen calidad para levantar la mirada y resonar fuera. Esta película se ha hecho con muchos millones, pero en EE UU se habrían gastado solo eso en el catering. Ahora en Prime están muy sorprendidos, porque hemos adelantado a producciones estadounidenses mucho más caras y el resultado es más original, porque se ha hecho desde aquí.

Francisco Ortiz es Manel en la película
¿De qué te ha servido tu experiencia en Derecho para escribir narrativa?
Heredé algo: cuando estás en tribunales, su señoría no tiene ni idea de lo que le hablas, así que tienes que ser limpio explicándolo para que se te entienda. Aprendes a ser ágil y comprensible en tu forma de estructurar las ideas. De esa claridad y de la lectura acumulada aprendes a contar historias. Luego debes encontrar tu propia voz, que eso no te lo enseña nadie.
¿Recuerdas alguna novela que te haya decepcionado en el cine?
Hay innumerables ejemplos de novelas con adaptaciones desastrosas. Podríamos hablar de esto durante horas. Pero también lo contrario: El resplandor [Stanley Kubrick, 1980], por ejemplo. O El nombre de la rosa [Jean-Jacques Annaud, 1986], que es verdad que tienes a Sean Connery, pero es una adaptación complejísima. Con Apocalipsis Z, las críticas más feroces han venido del núcleo hardcore de lectores de la novela. Hay gente que se decepciona porque se lo había imaginado de otra manera: “El gato no es naranja”, “el protagonista no tiene acento gallego”, “los no muertos son más rápidos en la película”, etcétera. Los cambios son necesidades de producción: costes, oportunidades… Yo estoy muy contento con el resultado; la crítica ha sido mayoritariamente buena en todo el mundo y los datos de visionado no mienten.
¿Vas a seguir vinculado con el audiovisual después de esta experiencia?
Espero que podamos dar noticias de la continuación de la saga pronto, en cuestión de semanas. Y hay otros proyectos en marcha. Entre ellos, una adaptación de Cuando la tormenta pase [última novela de Loureiro, Premio Fernando Lara 2024] y una serie muy ambiciosa de producción estadounidense que ojalá consigamos confirmar.
Fotografías
Mario Orellana
Quim Vives (rodaje)
Antonio Rubial (caja bio Carles Torrens)
Enlaces
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NAVIDAD DE CINE EN MADRID

La Fundación SGAE celebra el tradicional ciclo Navidad de cine, en el que ofrecemos una oportunidad para disfrutar en pantalla grande de algunos de los títulos más interesantes facturados en España en 2024. La Sala Berlanga de Madrid (c/ Andrés Mellado, 53) se convierte así, entre el 20 de diciembre y el 18 de enero, en un espacio de reunión para celebrar el cine. Porque no importa cómo entiendas estas fechas: la familia de la Sala Berlanga te cuida en Navidad.
Las pelis que puedes ver: Marco,de Aitor Arregi y Jon Garaño; Verano en diciembre, de Carolina África; Los destellos, de Pilar Palomero; Volveréis, de Jonás Trueba; Yo no soy esa, de María Ripoll; Polvo serán, de Carlos Marqués-Marcet; Pídeme lo que quieras, de Lucía Alemany; Segundo premio, de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez; y la cinta de animación Mariposas negras, de David Baute.
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