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CULTURA A 4X

Oferta inmediata, accesibilidad total e infoxicación. El consumo cultural en modo acelerado

POR EMILIO R. CASCAJOSA

Recibimos más de 60 avisos móviles diarios. A esta distracción constante la han denominado ping, que puede sonar divertido pero, como cualquier otro exceso, al final se te acaba indigestando. Plataformas de streaming, suscripciones a podcasts, redes sociales, juegos online, asistentes virtuales, playlists y gigas de likes compartidos en una eterna maratón de series. La oferta de contenidos personalizados es tan ingente como agotadora. Pero, en una sociedad multipantalla como la actual, condonar esta marea de estímulos se antoja tarea difícil. “Utiliza Soundtrap y haz una canción en minutos. Tu estudio, donde estés”, anuncia una publicidad en Spotify. No hay duda, la producción cultural y su consumo han alcanzado el máximo nivel de accesibilidad.


Cuando las plataformas de streaming decidieron implementar controles para aumentar la velocidad de reproducción, muchos youtubers se lanzaron al fast forward como si no hubiese un mañana. Cualquier cosa con tal de ser el primero en acabar la serie de moda y marcarse un spoiler de órdago. ¿Imaginas por un momento la experiencia que supondría zamparte la finale de Stranger things a velocidad 4x? De locos, pero mucha gente lo hizo.


Existe un consumidor de cultura omnicanal, siempre listo para acelerar su ocio en modo buffet libre. En esto, las generaciones Z y Alpha, los auténticos nativos digitales, se sitúan a la cabeza. No en vano, echaron los dientes entre complejos sistemas de recomendación, encadenados automáticos de contenidos e infinitas listas de reproducción. La pregunta clave: ¿Seremos capaces de echar el freno? “Estamos todavía con la resaca post pandémica, pero todos los estudios apuntan a que el consumo se está moderando después de las cifras de récord registradas en 2020 y 2021”, comenta Elena Neira, profesora en la UOC y experta en nuevos modelos de distribución audiovisual. “Evidentemente hay una gran parte de consumo digital que se ha hecho un hueco importante en nuestras vidas. Y puede que para las generaciones más jóvenes esta sea ya la opción por defecto. No obstante, las actividades culturales en directo tienen una oportunidad extraordinaria para aprovechar la fatiga de pantallas y generar nuevas propuestas de valor en las actividades presenciales”.

“Es posible que el Big Data contribuya a crear una industria cultural más sólida, no tanto a la hora de condicionar contenidos como de detectar tendencias” (Elena Neira)

Para la autora de Streaming Wars (Timun Mas, 2020), la manera en la que ha cambiado el concepto de recomendación de contenidos gracias a los metadatos es determinante para aventurar hasta dónde seremos capaces de consumir ordenadamente. Aquí entra en juego la inteligencia de datos, un término que hace referencia a conjuntos de información tan grandes y complejos que precisan de aplicaciones informáticas no tradicionales para su procesamiento. “La sombra del Big Data es muy alargada y si un distribuidor tiene en sus manos la fórmula para conectar con el usuario final, es evidente que va a poner esta carta sobre la mesa. Creo, de todas maneras, que es posible que el Big Data contribuya a crear una industria cultural más sólida, no tanto a la hora de condicionar contenidos como de dimensionar audiencias, prototiparlas o detectar tendencias”.

ELENA NEIRA

Elena Neira es licenciada en Derecho y Comunicación Audiovisual, especialista en nuevos modelos de distribución audiovisual, profesora de estudios de comunicación en la UOC y miembro del grupo GAME por la misma universidad. Profesora y experta en plataformas digitales, es colaboradora habitual de los especiales de Movistar+ en las galas de los Emmy, los Globos de Oro y los Oscar y ha impartido diversas charlas y conferencias, incluyendo una TED Talk sobre Netflix.

Límite: 90 segundos

El equipo de investigación de marketing de Meta publicó recientemente un informe de tendencias para 2022 que revelaba los principales cambios culturales del último año. De este análisis a más de 600.000 hashtags originados en Facebook e Instagram se desprendían temas de conversación como la revolución de los géneros, el metaverso, los nanoinfluencers, la criptoinclusión o la creatividad colectiva.


Verdaderamente, la sociedad se ha acelerado y especializado tanto que la oferta ya alcanza cuotas de infoxicación extrema. En su primera entrevista tras dejar su puesto como CEO en Disney, Bob Iger repasó las tendencias que marcarán la industria del entretenimiento. Iger fue el promotor de Disney+, el servicio que provocó un tótum revolútum en la casa de Mickey Mouse. Por eso, cuando le preguntaron si será posible restaurar el negocio de la exhibición en cines al estatus prepandemia, su respuesta fue un no tajante: “La gente tiene ahora más alternativas de las que jamás pudo imaginar”.


Frente al modelo de escasez que imponía el formato físico (comprar un CD o una entrada para ver una película), el modelo de consumo instantáneo nos ha destapado una realidad en la que los más de 80.000 tags que las plataformas usan para indexar sus contenidos parecen la clave que acabará guiando nuestra experiencia cultural. Abrumados por un scroll infinito, el Big Data se convierte así en el mejor aliado para mantenernos conectados antes de que rompamos la horquilla de los 90 segundos que, de media, solemos tardar en tomar una decisión cuando hacemos streaming.

Sin tiempo para la slow culture

“Cantar es hablar despacio para saborear los matices”. Lo escribió una vez Marshall McLuhan, uno de los grandes visionarios de la sociedad de la información. Pero, sin barreras geográficas y con miles de contenidos personalizados a un clic de distancia, ¿quién querría saborear el ocio ejercitando la paciencia y dejándose llevar por un consumo al ralentí?


El 1 de enero de 2019 tuvo lugar un revulsivo en la televisión autonómica Aragón TV. En prime time, se emitió una producción documental titulada El viaje. Consistía en seguir durante cuatro horas en un plano fijo, sin montaje ni recursos narrativos, el recorrido del tren que cruza desde Zaragoza hasta la antigua estación de Canfranc. Una experiencia, atravesando los Pirineos, tan tediosa como si la estuvieras viviendo en primera persona. La propuesta, vendida por la cadena como un ejemplo de slow tv, fue trending topic en Twitter y obtuvo una cuota del 6,9%. Aunque ya existía un precedente: en 2009, la televisión pública noruega emitió siete horas de viaje en tren desde Bergen hasta Honefoss utilizando la visión del maquinista.

¿Tienes 3 horas y 45 minutos para subirte al tren y pegarte El viaje?

Roberto Roldán, responsable de contenidos de Factoría Henneo, lleva tiempo compartiendo las claves técnicas que dan forma a la slow TV, una propuesta disruptiva con la propia naturaleza televisiva. “El ingrediente clave de la televisión lenta es una línea de tiempo ininterrumpida en la que nada se edita y todo se emite según está pasando. La experiencia nos ha llevado a grabar en la cabina tractora de un tren durante cuatro horas, en una embarcación por el río Ebro, en un recorrido por el Museo del Prado o en una UCI en plena pandemia de covid”, apuntaba Roldán recientemente en una entrevista para la web Panorama Audiovisual. Son ejemplos de una realidad que parece aventurar otro tipo de consumo cultural mucho más pausado.


Elena Neira se muestra optimista. “Creo que es posible otro modelo. Otra cosa es que se trate de una propuesta competitiva. Es innegable que los consumidores finales se han vuelto más perezosos al descubrimiento, porque las ofertas son cada vez más personalizadas y hemos reducido nuestro músculo en ese sentido. Pero me parece perfectamente viable, siempre y cuando se tenga en cuenta que va a requerir un esfuerzo para situar este tipo de propuestas en el mapa del cliente potencial”.

Ilustración

Miguel Sueiro / Basetis

Fotografía

Elena Neira (archivo personal)

Enlaces

Elena Neira/Business Insider

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ENCUENTROS AUDIOVISUALES EN PODCAST Y YOUTUBE

Bajo el título Encuentros con creadores audiovisuales: una panorámica sobre la actualidad de la ficción española, Fundación SGAE reunió este 2022 a más de una decena de realizadores y guionistas: Daniel Monzón, Gracia Querejeta, Tirso Calero, Carlos Therón o Belén Macías, entre otros, abordaron los problemas que preocupan hoy al sector, y sus soluciones. Ahora, todas esas reflexiones están disponibles en nuestros canales de iVoox y Spotify. Además, dichas charlas también están ubicadas en el canal de YouTube de Fundación SGAE.


Los coloquios recogidos incluyen amplios debates sobre la situación actual del audiovisual español, atendiendo a la perspectiva de género o a la realización de series diarias y largometrajes. También se incluye un especial dedicado al Laboratorio de Creación de Series de Fundación SGAE, donde algunos de sus tutores y participantes conversan sobre el modelo de venta de la ficción actual.