

Con su primer disco, Con cariño y con cuidado, Valeria Castro se convirtió en una de las artistas revelación de 2023. Recibió dos nominaciones a los Grammy Latinos y otras dos a los premios Goya, fue galardonada con la Medalla de Oro de Canarias y obtuvo el Premio de la Academia de la Música por la canción de la BSO de El amor de Andrea, junto a Vetusta Morla.
Tras esta irrupción impecable, la cantautora de La Palma acaba de publicar su segundo largo, El cuerpo después de todo (2025), una mirada interior hacia esa vorágine vivida. Castro vuelve a preservar su raíz mirando hacia otras orillas, añadiendo vientos y orquesta, pero con el mismo cariño y cuidado de siempre.
Tu trabajo anterior, Con cariño y con cuidado, vio la luz hace justo dos años. ¿Cómo describirías lo que ha pasado desde entonces?
Es la pregunta que me hago con el nuevo disco, cómo ha quedado todo después de lo ocurrido. Estos dos años han sido una maravillosa tormenta de emociones que ha pasado por sitios superluminosos y por algún sitio oscuro, porque soy humana y también tengo que digerir lo que vivo. Estoy muy feliz por todo lo que ha sucedido, pero también he tenido miedo, ansiedad, presión propia, sobre todo, y un escape de somatizaciones de un cuerpo que tiene que asumir lo bueno y lo malo que le ocurre.
“Hemos puesto lo musical y lo humano encima de la mesa. La mayoría de las canciones han nacido de mi guitarra y mi voz”
Conseguir una identidad propia lleva tiempo, pero tú pareces haber dado con la tuya. ¿Qué voces te han influido y te han inspirado como artista?
Una de las voces que más me ha influido en el proceso, y tengo el enorme lujo de contar con ella en este disco, es la de Sílvia Pérez Cruz. También Jorge Drexler, Natalia Lafourcade, Silvana Estrada… He forjado una identidad a través de un imaginario que se nutre de lo que escuchaba en mi infancia: la música folclórica canaria, Los Sabandeños, la música que me ponían mis padres de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, también Alejandro Sanz… Un cúmulo de sonidos que dictaminan lo que sale de la cabeza cuando una se sienta, al borde de la cama, con su guitarra. Este disco también bebe de muchas influencias que he aprendido a través del productor, Campi Campón.
Campón suele trabajar con Jorge Drexler. ¿Por ahí vino la idea de llamarle para este disco?
[Ríe] De Drexler admiro las canciones, pero también la producción. Su último disco, Tinta y tiempo [2022], me parece sublime. Hacía mucho que quería trabajar con Campi, porque él también tiene su universo sonoro de producción. He aprendido de él y hemos conseguido un sonido que define el paso que quería dar en este disco.
En El cuerpo después de todo cada instrumento aparece en el momento preciso. ¿Concederle espacio y tiempo a cada elemento es tu forma de desmarcarte del exceso, el ruido y la urgencia?
Totalmente, este disco lo hemos preparado con ese pensamiento en la cabeza: averiguar dónde pedían las canciones que los instrumentos sonaran. Este proceso no se conseguía pasando horas delante de una pantalla, aquí priorizamos la musicalidad de las cosas reuniendo a seis o siete músicos para tocar en directo y ver qué podía sobrevivir de esa sala de ensayo. Hemos puesto lo musical y lo humano encima de la mesa para ver si eso podía convivir en la producción. La mayoría de las canciones han nacido de mi guitarra y mi voz, y luego de esa tocata, buscando la sonoridad: los vientos, las cuerdas, instrumentos más de pop, el timple canario, percusiones tribales…
LAS DOS ORILLAS
Valeria Castro escribe canciones que importan
“No me gusta que los géneros enjaulen las canciones”, espeta Castro. “Soy una más de mi generación y mi escucha pasa por lo folclórico, lo urbano, lo pop… Es bonito que puedan convivir, ojalá los géneros estén siempre al servicio de las canciones y las canciones manden siempre”.
Hay canciones con sonoridades de la orilla americana del Atlántico, como “Sentimentalmente”, “La soledad” o “Debe ser”.
Totalmente, y no solo sonoridades, porque fue en México donde nos reunimos a tocar las canciones antes de grabar el disco. Viene de ahí, y de mi imaginario propio, que nace en Canarias y viaja por el charco, tanto hacia España como a Latinoamérica. Para mí era natural entrelazar esas músicas que he escuchado toda mi vida, mi tierra bebe de ellas. Este disco se ha cocinado con ADN mexicano, que ha sumado géneros como la cumbia en “Sentimentalmente”. Sonoridades que no sé si siento como propias, pero las disfruto mucho.
“A veces el cuerpo expresaba que no era capaz, y me lo decía antes de darme cuenta. A veces una es su peor enemiga”
En cuanto a la narrativa, ¿cuál es el punto de partida de El cuerpo después de todo?
Es una radiografía de una chica de 25 años que trata de sobrellevar una vida que, no me quejo, es preciosa, pero es la de un ser humano con sus ansiedades, su presión, su mirada incluso cruel a veces en el espejo, la enseñanza de una sociedad que la ha hecho mirarse así. Estaban pasando muchas cosas que yo somatizaba en el cuerpo, con ansiedad y dolores. A veces el cuerpo expresaba que no era capaz, y me lo decía antes de darme cuenta. A veces una es su peor enemiga. El cuerpo después de todo viene de la pregunta que se hace la canción que le da título, cómo queda el cuerpo después de todo. Si voy a empezar una nueva etapa, tengo primero que preguntarme cómo he quedado. Había cosas que necesitaba plasmar, enseñar una parte que tenía que sanar. He utilizado este disco para sanarla.
Realizas una defensa del cuerpo propio casi como un lugar sagrado, desde un ángulo poético que no se ha cantado tantas veces.
Como hablaba con mi psicóloga, que ha sido una fuente de inspiración, el cuerpo es lo único que nos queda presente, y en “Devota” está esa dignificación de aquí estoy, no hay nadie que pueda ponerse por encima. El cuerpo es digno de por sí, no necesita la aprobación de alguien externo, hay que liberarlo de esa enseñanza social de que el otro te completa, te define y te marca cuándo eres válida o no. Es una mirada femenina para contrarrestar lo que la sociedad nos ha ido enseñando, tenemos que excavar en ello para que no nos consuma.

Mirar hacia dentro y quererse por fuera
¿Cómo convives con la soledad de la creación, mientras preparas un disco, y con la soledad de la artista, antes y después del escenario?
Todavía estoy aprendiendo, tratando de sobrevivir a estas soledades que la vida te coloca. En mi caso son las de la artista, pero no solo hablo desde ahí, intento universalizar este sentimiento. Yo me bajo del escenario, me voy a una habitación sola e intento sobrellevarlo, y hay gente que vuelve del trabajo a casa y convive con esa soledad. Para mí ha sido un viaje aprender a vivir la soledad, pero lo veo como algo universal y esa generalización la hace más amable. Sigo aprendiendo, intentando que las canciones me ayuden en esos momentos en los que una confía menos en sí misma y en su gestión de lo que vive.
Comienzas el disco cantando a capela y lo cierras con “Sobra decirte”, una declaración deun amor infinito, feliz, circense. ¿Querías entrar de puntillas y salir con una sonrisa?
Totalmente. Queríamos salir con una sonrisa que augure el futuro. Al final hay luz, que es parte también de mi imaginario. Empezar pura y honesta, hacer reflexionar durante el disco y terminar más acompañada, con una sonoridad tan amable como quiero que sea la vida a partir de ahora.
PROYECTOS Y COMPAÑÍAS
Hasta el momento, Valeria Castro ha colaborado con artistas tan diversos como Pedro Guerra, Vetusta Morla, Viva Suecia, Izaro, Tanxugueiras, Colectivo Panamera, Dani Fernández, Muerdo, Tu Otra Bonita, Ale Acosta… “Intento no hacer nada por obligación ni compromiso”, afirma ella. “Lo hago con la premisa de la emoción: si esto nos hace sentir vivos, nos quiebra y nos mueve, le daré el sí a quien sea. Bueno, también hay que ver las circunstancias, no vaya a ser que venga ahora toda la industria a proponerme cosas que me muevan [ríe], también hay que ser realistas. He tenido la enorme suerte de coincidir con amigos que me remueven, y es un lujazo que te valoren, te respeten y quieran que formes parte de su universo musical”.
FILIAS: SÍLVIA PÉREZ CRUZ
Esta “debe ser” la colabo entre Valeria y Sílvia
Una joven Valeria Castro se sintió transformada, y conmovida, al escuchar y ver en directo a su maestra, Sílvia Pérez Cruz. Una bellísima alianza que ha culminado con una interpretación a dúo en este álbum.
¿Por qué has invitado a Sílvia Pérez Cruz a cantar contigo en el disco?
Era un sueño cantar con ella, porque es mi artista favorita. Y ha sido la primera vez que yo ofrezco la colaboración y no al revés, es bastante bonito. Es un referente para mí en todos los sentidos desde hace mucho tiempo.
¿Qué es lo que más admiras de ella?
Hay tantas cosas que no sabría por dónde empezar. Lo que más admiro es su capacidad de saber dónde colocar la emoción en cada momento. La conocí musicalmente por mi hermana, cuando tenía 16 o 17 años, y yo escuchaba entonces otro tipo de música. Al verla en directo, en el Alfredo Kraus de Gran Canaria, me di cuenta de cómo sabía en qué momento activar el corazón de la gente, la lágrima, porque se la activa ella, sabe priorizar que estamos aquí no para complacer, sino para humanizar el trabajo de hacer música.
Grabasteis “Debe ser” cantando al alimón, en directo en el estudio. ¿Cómo fue eso?
Está entre los tres momentos top de mi vida [ríe]. La grabamos una frente a la otra, fui yo a Barcelona. Pensábamos grabarla las dos juntas y, si no podíamos, que cada una grabase su parte y montarla, pero de repente ocurrió algo en el estudio que no era explicable, o se grababa así o no funcionaría. “Debe ser” nació en enero del año pasado, estando yo enferma. Tuve un virus que me dejó afónica durante casi dos semanas, y a los ocho o nueve meses estaba grabando esa canción, que me había dado tanto dolor, con mi artista favorita. Además, Sílvia me dio el sí cuando yo estaba enfrente de Notre Dame, en París. “Debe ser” es un mantra que se repite mucho en casa y me conecta a mis seres queridos.
CINE Y GIRA INTERNACIONAL
El argumento de Valeria Castro en los Premios Goya 2025
Valeria Castro ha recibido dos nominaciones al Goya a la mejor canción original: una junto a Vetusta Morla por “El amor de Andrea”, en la película homónima de Manuel Martín Cuenca, y otra por “El borde del mundo”, del celebradísimo El 47 (Marcel Barrena, 2024).
¿El cine ha sido algo accidental o vas a seguir transitándolo?
Forma parte de mi vida desde pequeña, mi hermana es una apasionada del cine español y me enseñó a quererlo. Hacer una canción para el cine, contar historias no solo con lo sonoro sino con lo visual fue abrir un campo muy bonito. El arte es multidisciplinar y puede convivir de muchas maneras. Este año estoy centrada en este disco, aunque no me cierro a otros proyectos siempre que respeten mi identidad y mi personalidad como compositora e intérprete.
La gira de este disco pasará, de momento, por diecisiete países: además de España, cantarás en Portugal, Dinamarca, Irlanda, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Argentina, Uruguay, Brasil… ¿Cómo afrontas un reto de semejante calibre?
Madre mía [ríe]. Con una ilusión arrolladora que me está dando mucha fuerza para que esta vorágine no pueda conmigo. Con la gira anterior pasé por ciertos países de Latinoamérica y fui consciente de dónde me estaba llevando hacer música. Tengo muchísimas ganas de ir con mi música a esos sitios, estoy cumpliendo sueños. De pequeña soñaba con ir a Londres y no esperaba que la primera vez fuera para cantar mis canciones.
VALERIA CASTRO EN CONCIERTO

Un horizonte de escenarios para Valeria
En abril, El cuerpo después de todo pasará por los escenarios de Barcelona el día 3 (Auditori Forum), Las Palmas de Gran Canaria el 5 y 6 (Auditorio Alfredo Kraus) y Valencia el 27 (Palau de Les Arts). En mayo viajará a Bilbao el día 3 (Palacio Euskalduna), Granada el 11 (Palacio de Congresos) y A Coruña el 18 (Palacio de la Ópera), entre otros lugares. En verano seguirá girando por España y en septiembre viajará por Europa, antes de desembarcar en Latinoamérica y Estados Unidos a final de año y volver a Madrid el 9 de enero, al Movistar Arena.
Firma invitada
Arancha Moreno (Madrid, 1981), autora de esta entrevista, es codirectora de la revista Efeeme.com y coordinadora de los Cuadernos Efe Eme. Colabora en el programa Sofá Sonoro de Cadena SER y en la revista alemana Ecos, entre otros medios. Fue responsable de Cultura de Gaceta.es, colaboradora del diario El País y del programa Hoy por Hoy (Cadena SER). Además, es autora de los libros Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia (Efe Eme, 2017), Coque Malla. Sueños, gigantes y astronautas (Efe Eme, 2019), Conversaciones con José Ignacio Lapido (Efe Eme, 2021) y Quique González: conversaciones (Efe Eme, 2022).
En CULTURA REVISTA SGAE nº14 hizo a Dani Fernández una de las mejores entrevistas de su vida
Fotografías
Zoe Lena
Enlaces
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