TALENTOS

JOE CREPÚSCULO

Genio del pop electrónico y autor de una lírica particular, “el Crepus” nos hace bailar otra vez con ‘Museo de las Desilusiones’


POR CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA

Joël Iriarte Parra (Sant Joan Despí-Barcelona, 1981) es uno de los talentos más singulares del pop español. Heterodoxo al tiempo que popular, directo pero no simple, sencillo pero en absoluto unidireccional. Escribió las primeras canciones de su carrera en solitario en 2005, tras pasar por los rockeros Tarántula, y desde 2008 nos ha regalado una discografía prácticamente sin desperdicio, repleta de un gran puñado de canciones memorables de contagioso pop electrónico desperdigadas en diez álbumes. El último de ellos es el brillante Museo de las Desilusiones (2025), excusa perfecta para charlar con el gran trovador techno español sobre la creación, sus influencias, sus gustos y su visión de una industria en la que nunca pensó que fuera a prosperar tanto.


La primera canción de este disco, “Bailar y llorar”, combina euforia y melancolía: eso que los anglosajones llaman sad bangers, algo así como pelotazos tristes para la pista de baile.

Sí, todo el disco va por ahí. Desde la imagen de la portada. Sé que no es nada nuevo: ya hay una “Llorando en la limo” [C. Tangana], por ejemplo.


¿Crees que había una separación entre el baile como algo meramente hedonista y la aflicción?

Yo llevo toda mi carrera intentando que el baile se separe del hedonismo. Combinando conceptos. Intentando crear una profundidad dentro de la música de baile. Ha sido mi intención en estos veinte años de carrera.


Es también un disco muy heterogéneo: pop, funk, bakaleo, electro-swing, una balada…

También porque refleja lo que me gusta. Puedo escuchar technazo alemán para pegarme una ducha o para lavar los platos y luego ponerme a Bob Dylan o a Genesis. O un pasodoble. Parte de crecer y madurar significa aprender a quitarte los miedos de lo que te apetezca hacer. Como los viejos, que hacen lo que quieren. Creo que la madurez de un artista puede ir por ahí.

El metaverso es cantar “Karaoke español” en un karaoke español

Otro indicador de madurez es tu interés por sonar elaborado pero también popular, algo que en este disco se aprecia especialmente en “Karaoke español”.

No es mi intención, aunque mentiría si dijera que no quiero agradar. Cualquier artista lo busca. Es que la música que me gusta suele ser muy popular. Con un estribillo tarareable, que te quedes con él.


De hecho, todos tus discos están repletos de hitsen potencia. ¿Cómo lo haces? ¿Tienes una fórmula o por el contrario es algo que te resulta complicado lograr?

No es mi intención que sean hits, y tal vez eso sea el secreto. Es verdad que conforme pasan los años me cuesta más dar con las canciones. Pero no con los hits, con todas en general. En 2008 saqué veinte canciones que me salieron de una manera temporal y ese fue el disco, y dejé ahí hasta los eructos que había, y todo era fresco, y ahora tengo más inquietudes y tal vez quiero que suenen mejor las cosas. Intento cantar mejor en la medida que mi voz me lo permite. Me cuesta más. Este nuevo disco podría haber sido más largo si hubiera incluido canciones que descarté. Hubiera tenido treinta. Ahora me cuesta más hacer una canción que me guste.


“Si dar con hits fuera tan fácil, imagino que todos los grupos serían millonarios”

Tampoco pensarías que “Fábrica de baile”, tu canción más conocida, llegaría a tanta gente, supongo.

No solo eso, sino que cuando salió el disco yo no era consciente de que era el single. Pensaba que sería “Bailando en el lavabo”. No lo supe ver. Siempre hago canciones con estrofa y estribillo y mi canción de más éxito es de cuatro acordes que se repiten, sin apenas cambios y con una letra repetitiva. Si dar con hits fuera tan fácil, imagino que todos los grupos serían millonarios.


¿Te cansa que te pidan esa canción en los conciertos?

La verdad es que no, porque veo que la gente disfruta con ella. A veces me pregunto si algún día acabaré harto, pero es que para mí es demasiado bonito poder seguir viviendo de la música y que la gente siga interesada en lo que hago. Prefiero dar a la gente lo que quiere, si es eso lo que quiere, que no estar por mis caprichos hedonistas.



MÁS MÁKINA QUE BAKALAO

Crepus en el trono del pop bailón

“Soy de Barcelona, y siempre me ha gustado separar el bakalao de Valencia de la mákina de aquí, que es posterior”, explica Crepúsculo. De adolescente, a finales de los 90, vivió la penetración de la música electrónica en Barna. “Con dieciséis años iba a Chasis, Pont Aeri, Scorpia y todas esas catedrales de aquella música, que era mucho más rápida que la valenciana. A 180 bpm, con influencia de lo que se hacía en Rotterdam. Era hardcore, pero no el de los punkis, sino el de la electrónica holandesa y belga. A mí me gusta mucho esa música de adolescencia, con la que niegas el pasado que viene de tus padres y necesitas un lenguaje diferente”.


¿Qué música escuchaban ellos?

Muy hippie. Desde Genesis a Jethro Tull, pasando por Pink Floyd, Supertramp, Dire Straits, Bob Dylan, todo ese género ecléctico setentero que al final ha acabado siendo el que más me gusta. Es raro que alguien diga que la música que más le gusta es la que escuchaban sus padres, pero en mi caso es así. Dr. Feelgood sigue siendo una de mis bandas favoritas de rock, y es la favorita de mi padre. Tal vez sea porque entonces escogí la mákina y de ahí tampoco hay tanto donde agarrar.


¿Hay algún descubrimiento musical reciente que te haya marcado?

Me gusta seguir con detenimiento la música nueva que va saliendo y veo todos los cambios como si fueran una aventura, aunque sigo enfrascado en Bob Dylan o Dire Straits. Pero el año pasado me gustó mucho el disco de Jamie XX. Parte de nuestra tarea como músicos es también escuchar lo que se hace ahora.


Canciones para una bajona alegre

Has trabajado de nuevo con Aaron Rux en la producción. ¿Qué te aporta?

Nos conocemos muy bien, somos amigos y sabe lo que me gusta. Lo importante es que me ayude a conseguir un sonido. Él está muy metido en el mundo de los sintes analógicos, y hace que suene todo de una manera más elegante, dinámica y orgánica. Y en este disco ha aportado una de las canciones, “Kamikaze”. Es una gozada. Un productor enorme y lo hace muy bien.


¿Podrías imaginarte hace veinte años en tu situación actual, viviendo de la música?

No, jamás. No se me pasó por la cabeza. Para empezar, no pensaba que este proyecto pudiera tener cabida más allá de mi círculo de amigos. Tenía a cinco o seis personas a quienes les mandaba las canciones, estábamos aún en MySpace, o casi fuera, y yo lo hacía porque desde muy pequeño he hecho música. En los 90, con diez u once años, empecé. Con trackers, que eran programas que funcionaban con MS-DOS, con ocho bits, cogiendo samples de otras canciones y metiéndolos en las tuyas. Luego pasé de ocho bits a dieciséis, una revolución. Volvía del instituto y hacía música. Obviamente, sueñas con esto. Pero siendo realista, jamás pensé que pudiera tener cabida.


LA FILOSOFÍA COMO HERRAMIENTA DE DOMINACIÓN POP


Humanización de El pensador, de Auguste Rodin

Una de las facetas que más se han destacado siempre en la carrera de Joe Crepúsculo es su condición de licenciado en Filosofía. Una carrera algo denostada en un mundo tan tecnológico y digital como el que habitamos hoy en día, pero que han cursado en algún momento músicos con tanto renombre como Lana Del Rey o C. Tangana. De hecho, es una formación que le ha servido de mucho para construir el hechizo pop de sus canciones. “La filosofía te da una capacidad de síntesis muy potente, una manera abstracta de pensar las cosas. Como, por otro lado, mis canciones son muy sencillas, creo que lo que me apetece hacer son letras que parecen costumbristas pero que al final no lo son, introducir elementos siniestros que le den más profundidad, y puede que para eso la filosofía haya sido importante”, resume. El músico barcelonés asegura que “la filosofía te da herramientas para afrontar muchas cosas, desde luego, y no solamente para hablar de Descartes en un bar: te permite separar el trigo de la paja”.

CREPUS EN CONCIERTO


Próximas fechas: Oviedo (28 de marzo), Donosti (20 de marzo), FIV (Vilalba, 25 de abril), Tripolar Fest (Gandía, 26 de abril), León (10 de mayo), Valencia (17 de mayo), Ibiza (17 de mayo), Madrid (24 de mayo) y muchas más.

Firma invitada

Carlos Pérez de Ziriza (Madrid, 1973) es periodista y se ha recorrido decenas de festivales y cientos de conciertos en España y otros países. Colabora habitualmente en medios como El País, Mondo Sonoro, Efe Eme, Rockdelux o À Punt, entre muchos otros. Ha escrito nueve libros sobre música pop. Coordina también los contenidos de la revista trimestral ¡Mússica! y de su web mussica.info.


En CULTURA REVISTA SGAE Nº6 realizó el reportaje ‘Colabos’ en la música pop, con Rozalén, Shego, Álvaro Soler y más.


Fotografías

Javier Villabrille

Enlaces

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El Volcán Música

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XX PREMIO TOMÁS LUIS DE VICTORIA

La Fundación SGAE convoca la XX edición del Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria. Con una dotación económica de 20.000 euros, supone el más alto reconocimiento público a un compositor o compositora vivos por su contribución al enriquecimiento musical de la comunidad iberoamericana a lo largo de su trayectoria profesional. 

La presentación de candidaturas corresponde a las instituciones culturales y científicas de cualquier país del mundo vinculadas a la música y la cultura iberoamericanas. El plazo se mantendrá abierto hasta el 6 de octubre de 2025 y aquí tienes toda la información.