

Rufus T. Firefly siempre pone el factor diferencial en todo lo que hace. En su música y en su manera de sobrevivir en esta voraz industria. En abril de 2025 publica su nuevo disco, Todas las cosas buenas, un manifiesto vitalista más electrónico que psicodélico, furibundamente orgánico al mismo tiempo, con la canción en el epicentro. La banda de Aranjuez es una feliz anomalía en esto de la música y nos recuerda que siempre hay otra manera de hacer (bien) las cosas. “Los discos de Rufus son la hostia para conducir. Para ligar, no”, afirma el compositor, letrista, cantante, guitarrista y teclista Víctor Cabezuelo, especialmente contento con su nuevo repertorio.
Fiel al imperativo de seguir su propio camino, anda el grupo estos días ocupado con una peculiar e inédita gira de presentación de su álbum: conciertos con el público sentado en el suelo, a su alrededor, con auriculares. Ellos tocan sin la amplificación habitual, porque no la necesitan; la audiencia se concentra en la música y todo vuelve a cobrar sentido. No es la idea más genial en el sentido comercial, pero refrenda esa relación tan estrecha y tan firme que Rufus T. Firefly tiene con su gente.

Primer concierto con auriculares de Rufus T. Firefly en Espacio Colores (Aranjuez)
Cabezuelo lidera (junto a la baterista y coautora Julia Martín-Maestro) este sexteto, que enseguida tendrás oportunidad de escuchar y ver en gira. Charlamos con él poco antes de la publicación de Todas las cosas buenas y haces bien en seguir leyendo, porque Víctor siempre dice la verdad:
¿Qué tal la experiencia de los auriculares?
Muy bien. Reconozco que puede ser raro imaginártelo, que a lo mejor no es para todo tipo de música, pero creo que en algunos casos puede molar.
Es una manera muy guay de poner la música delante de todo, porque en realidad es como sentarse a escuchar con atención, como en la época analógica. O tumbarse, vaya, que ya nadie lo hace.
Claro. Antes te pillabas un disco e igual era el que tenías ese mes [risas]. Yo me ponía una cinta en mi habitación y me tumbaba a escuchar. Era una sensación bonita que se ha perdido y hay mucha gente que no la puede comparar con nada porque no vivió eso. Pararse a escuchar un disco puede ser guay y, sobre todo, te cambia la percepción de un concierto como público. También es verdad que tienes que estar preparado, porque igual tienes que estar una hora sin hablar... O puedes hablar, pero no invita a eso la situación.

Víctor Cabezuelo rodeado de gente muy enchufada
¿Cómo son para vosotros estos conciertos con auriculares? ¿En qué cambia?
Cambia totalmente todo. Creo que tiene que ver con el hecho de que se rompe el espacio y no estás tú en un escenario y el público aparte. A veces eso es un poco impersonal, porque por ejemplo en grandes recintos no ves nada, estás con todos los focos en la cara. Esto es muy diferente porque ves los ojos de todo el mundo y ves que están atentos porque no tienen otro remedio [risas]. O están abstraídos, que también es increíble porque tu música les está ayudando a viajar a otro lugar. Mola mucho tener a una persona a un metro de mí sentada. Me recuerda a la sensación de hacer una canción nueva y llamar a tus colegas para que se vengan al local a escucharla sentados en el sofá con atención.
A veces, incluso en los conciertos, la música se convierte en ese elemento al fondo. ¿Es el signo de los tiempos?
El consumo de la música irá por el camino que tenga que ir y es inútil intentar frenar todo eso. Dentro de poco vendrá la inteligencia artificial y todo irá por otro lado y de repente un influencer que no tenga ni puta idea de música hará una canción con IA que será la más escuchada del mundo. Como no puedes hacer nada ante eso, lo único que nos queda por ofrecer son las cosas artesanales y manuales que podemos hacer por nosotros mismos. Hablaba el otro día con un amigo ebanista y me decía que le está costando muchísimo encontrar a alguien que quiera hacer el oficio. Para mí, eso es lo más valioso que tenemos, un oficio que puedas aprender y desarrollar con tus propias manos y que no pueda hacer una máquina por ti. Ahí va mi visión de la música y también lo pienso con los vinilos y con cómo me gusta a mí escuchar música. Hay gente que sí valora eso, aunque la gran mayoría esté a otra movida, y no pasa nada. Pero creo que siempre hay público para todo, y aunque mucha gente compre los muebles en grandes almacenes, hay otra que los sigue haciendo a mano y viviendo humildemente de ello.
A vuestro público le gusta no solamente vuestra música, sino también vuestra manera de hacer las cosas.
Claro, es que todo es importante, no son las canciones, sino también cómo afrontes tu carrera. Hablando con nuestra oficina, Emerge, nos preguntaban si teníamos claro que con los conciertos de los cascos no íbamos a ganar nada. Y claro, yo decía, no se gana dinero, pero se gana mucho por otro lado. Es una buena declaración de intenciones y un modo de visualizar la carrera de un grupo, o de transmitir cómo es un tipo de grupo. Yo creo que sí se gana mucho. A veces te gastas dinero en promociones de Facebook y cosas así que no sirven para absolutamente nada. Estas propuestas nuestras son muy valiosas; con suerte sale lo comido por lo servido, pero has hecho algo increíble.
RUFUS T. FIREFLY

Grupo de rock alternativo de Aranjuez (Madrid) comandado por Víctor Cabezuelo (voz, guitarra, teclados) y Julia Martín-Maestro (batería y programaciones). Casi veinte años después de su fundación en 2006, se ha convertido en una de las bandas más respetadas de la escena independiente, tanto por sus aclamados discos como por su manera de habitar en la industria musical cuidando todo el proceso: desde la composición hasta la presentación en directo de sus canciones.
Con la independencia (la de verdad, la buena) por bandera, ha desarrollado una carrera sin prisa pero sin pausa que resulta un tanto contracultural en los veloces tiempos que corren. De hecho, no fue hasta su cuarto álbum, Nueve (2014), cuando comenzaron a ser conocidos por un público amplio gracias a telonear a Vetusta Morla. Su influjo se disparó sucesivamente con Magnolia (2017), Loto (2018) y El largo mañana (2021). Todas las cosas buenas es su octava entrega y llega este mes de abril de 2025.
‘TODAS LAS COSAS BUENAS’
“Canción de paz” es uno de los estandartes del nuevo álbum
El nuevo disco de Rufus T. Firefly tiene un sonido no sé si más contemporáneo, pero con referencias actuales y una instrumentación más variada. “Con todos los discos de Rufus hemos tenido referentes en nuestra cabeza mayores que nosotros”, confiesa Víctor Cabezuelo, “y este es el primero en el que la mayoría de los referentes que hemos tenido son más jóvenes que nosotros. En cuanto a letras, producciones, cómo utilizar los sintetizadores... Es verdad que hay algunas canciones con un toque más clásico, pero, aun dentro de eso, hemos intentado fijarnos en cómo hace ese tipo de canciones la gente más joven que nosotros. Es muy bonito aprender de la gente más joven que tú, porque lo hacen todo con frescura, ilusión y sin tomárselo tan en serio”.
¿Algún nombre?
Hay muchísimos. Por ejemplo, Viva Belgrado. No tiene nada que ver con nosotros, pero hay algo en la forma en la que dicen las cosas en las canciones que creo que sí tiene que ver.
Viva Belgrado es otro grupo que hace las cosas a su manera, en otro circuito, luchadores de su independencia como vosotros. Otro de esos grupos que la gente apoya con gusto, vaya.
A veces somos un poco simples reduciendo todo a un estilo, cuando creo que la música está muy por encima de algo estilístico. Puedes vestir las canciones de la manera que te dé la gana, lo importante es lo que hay dentro. Todo lo que la canción quiera expresar y los motivos que te han llevado a hacerla no son nada diferentes en el caso de Viva Belgrado y de Rufus, es el mismo punto de partida desarrollado de manera diferente. O grupos como Biznaga, que se lo llevan todo a un punto más combativo pero, si te fijas, estamos hablando de lo mismo en el fondo, que tiene que ver con defender las cosas buenas que tenemos, hablar de las injusticias desde puntos de vistas diferentes. Queremos clasificarlo todo, pero podría clasificarse un poco más esencialmente hablando.
“Estamos rodeados de un contexto horrible que te quita las ganas de todo lo que tenga que ver con más allá de mañana, incluso de tener hijos o formar una familia. Quiero encontrar la manera de seguir adelante” (Víctor Cabezuelo)
Vale, vayamos a la esencia entonces. ¿Es este un disco de redención con la vida y el ser humano? ¿Es Todas las cosas buenas un disco vitalista?
Es un disco absolutamente vitalista, y no te digo solo la temática, sino por el hecho en sí de poder haberlo hecho. El proceso ha conseguido que yo estuviese dos años con ganas de vivir, teniendo algo en mi cabeza que al levantarme cada día me ilusionaba y me daba ganas de seguir adelante. Eso es justo lo que quería transmitir en el disco. Estamos rodeados de un contexto horrible que te quita las ganas de todo lo que tenga que ver con más allá de mañana, incluso de tener hijos o formar una familia. Quiero encontrar la manera de seguir adelante.
Hay que encontrar todas las cosas buenas.
Justamente. Estoy contento porque me han salido muchas de las letras más simples que he escrito nunca, pero que también las que están más cerca de lo que quería decir.

Julia Martín-Maestro es una de las músicas más interesantes de su generación
¿Tiene algún sentido empezar una canción con un solo de batería?
No tiene ningún sentido [risas], pero esa es la gracia. De hecho, el disco iba a empezar así, que la gente pensara que se había estropeado, pero al final nos moló “Canción de paz”, que es como alguien que te está invitando a entrar.
¿Tiene este disco más percusión y más sintes? Dijiste en la presentación en Aranjuez que, si Julia cantara más (ahora canta), tú te podrías dedicar a tus instrumentos. Eso se nota.
Con el paso de los años nos hemos ido haciendo con un equipo que nos apetecía usar. Siempre con el miedo de que igual un sinte de los setenta se te rompe… pero, si se ha roto, ha sido usándolo. Sobre todo, hay un trabajo muy grande entre Julia y Juan [Feo, percusión] de cambiar la percusión orgánica que teníamos en El largo mañana, de congas y cosas más clásicas, para transformarlo en una movida electrónica más elaborada. Que suenen un poco a máquinas algunas cosas, pero que todo esté tocado. A la vez, también hay bastantes guitarras en el disco, aunque es verdad que muchas no suenan a guitarras. Hay momentos de rock también, otros más electrónicos y algunos más folk.
¿Qué perdemos si todo en una canción tiene que caber en dos o tres minutos y dejamos por el camino los desarrollos instrumentales, tan importantes en vuestra propuesta?
Estoy un poco al margen de todo eso,me da totalmente igual lo que digan las normas musicales y la industria. Está muy bien liberarte de todos los prejuicios y hacer lo que te dé la gana. La industria muchas veces no sale ni por dónde le viene. Hace poco sacó Arde Bogotá una canción de siete minutos y la gente se volvió loca para bien. Veo que muchos artistas, obsesionados con tener éxito, están todo el rato copiando estrategias de gente que lo ha logrado, pero no se dan cuenta de que esa gente no ha conseguido el éxito copiando lo de otros, sino que ha hecho su propio camino de otra manera y ha roto el bucle. Hay que pasar de todo lo que dice la industria y de lo que se supone que hay que hacer.
RUFUS EN CONCIERTO

Si quieres disfrutar de la experiencia de Rufus T. Firefly en directo, apunta estas fechas: Salamanca (Sala B, 28 de marzo), Segovia (Sala Exposiciones, 29 de marzo), Zamora (Claustro, 30 de marzo), Barcelona (Wolf, 3 de abril), Tenerife (Pza. Ayuntamiento, 4 de abril), Lanzarote (Jardín de Cactus, 5 de abril), Valencia (Bombas Gens, 11 de abril), Toledo (Círculo de Arte, 12 de abril), O Grove (Náutico, 19 de abril). Y más adelante estarán tocando en el Festival Warm Up (Murcia), Vida Festival (Barcelona) y Alma Festival (Madrid).
EL ÉXITO ES TU MÚSICA EN UN COCHE
Ana Mena escribía recientemente que ya está preparando nueva música, apenas tres meses después de cerrar gira en el Movistar Arena de Madrid lleno hasta la bandera. ¿Cómo se mide el éxito? ¿Dónde empieza o termina? “Los seres humanos somos totalmente insaciables”, resume Cabezuelo. “Por muy grande que te pueda parecer un recinto, en cuanto lo haces, al día siguiente quieres más y no eres capaz ni de disfrutar el momento en el que has estado tocando”. El guitarrista de Rufus T. Firefly, conocido por sus reflexiones sin filtro acerca del negocio y el oficio de la música, recomienda “disfrutar el proceso y olvidar lo que tenga que pasar después, porque de lo contrario te vuelves loco y no eres capaz de disfrutar de nada. A veces veo carteles de conciertos en los que es muchísimo más grande la franja del sold out que el propio nombre. Lo importante es que ponga sold out. Yo digo todo el rato en nuestra oficina que no quiero ni un cartel así, porque estás dándole importancia a que has vendido todo y no a que vayas a hacer un concierto. Parece que el objetivo es que se agoten las entradas, vaya coñazo”.
Si no llenas el Movistar Arena diecisiete veces, ¿ya no tienes éxito?
En general la gente se está volviendo un poco loca con eso, si bien también demuestra que hay público, lo que está genial, aunque a un porcentaje muy alto de ese público se la sude totalmente lo que está pasando en el escenario. Y hay una escena joven que me deja flipado, por la que yo no daba un duro, porque pensaba que no iba a haber bandas jóvenes cuando iba a los locales de ensayo y no había nadie de menos de 35 años. Ahora, de repente, están llenos de gente nueva que quieren ser como Carolina Durante, lo cual para mí es mágico.
¿Cómo os gustaría que la gente escuche este disco? Una respuesta típica es en el coche, con un buen equipo.
Los discos de Rufus son la hostia para conducir. Para ligar, no. Pero para ir en el coche son increíbles, porque para mí nuestras canciones son paisajes todo el rato. El movimiento del coche ayuda a escuchar la música de Rufus, en este disco hay muchas referencias a viajar y a ese momento de meditación que es conducir.
Firma invitada
David Gallardo (Madrid, 1978) es periodista cultural con una experiencia de veinte años en Europa Press desde el comienzo de este milenio. Lo has leído también en El País, Rolling Stone, El Independiente o su propia web. Desde 2021 es responsable de Cultura en infoLibre y el pasado curso se estrenó como profesor de periodismo musical en la Universidad Alfonso X de Madrid.
Presentamos su estilo informativo pero desenfadado con este reportaje sobre el Wizink Center (ahora Movistar Arena) en Cultura Revista SGAE nº13
Fotografías
Iris Banegas (retratos)
Ana Luz (directo)
Enlaces
Rufus T. Firefly
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LIBRO Y EXPO ‘ÁNGELES Y DEMONIOS’
Puertas abiertas en SGAE Madrid hasta el 22 de abril
SGAE ha presentado el libro y la exposición Ángeles y demonios, con los que desea honrar a sus socias y socios represaliados por motivos políticos en la Guerra Civil y en la posguerra. La entidad emprendió una investigación que abarca desde 1932 a 1945 y que resumen esta obra y esta muestra, visitable hasta el 22 de abril en la sede madrileña de SGAE (Palacio de Longoria. c/ Fernando VI, 4) con entrada libre.
El presidente de SGAE, Antonio Onetti, ha explicado que muchos creadores se ayudaban entre sí, con independencia del bando en que estuvieran, para evitar represalias de cualquier tipo. “Los autores se sentían primero autores y luego, lo demás. Es el espejo de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que seremos”, concluye Onetti.
La expo Ángeles y demonios ha sido comisariada por Maribel Sausor (responsable de Actividades Complementarias SGAE) y María Luz González Peña (directora del Centro de Documentación y Archivo de SGAE-Cedoa y coautora del libro). Aquí tienes más información